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 "Las condecoraciones son la alabanza de la servidumbre, y el desprecio de las mentes libres." David Thoreau (1817-1862) filósofo estadounidense, gran defensor del individualismo. 

LA REPUBLICA ARABE DE EGIPTO

LA REPUBLICA ARABE DE EGIPTO

Egipto ha vivido bajo gobiernos militares durante gran parte de su historia moderna. Tras la revolución de 2011 que derrocó a Mubarak, hubo esperanzas de una transición hacia la democracia. Sin embargo, el breve gobierno de Mohamed Morsi fue derrocado por un golpe militar liderado por el general Abdel Fattah el-Sisi, que se convirtió en presidente del país. 


Desde entonces, Egipto ha vuelto a un régimen autoritario donde el poder está centralizado y la oposición es brutalmente reprimida. Las elecciones, aunque se realizan formalmente, están debidamente manipuladas, a la vez que las libertades civiles están restringidas por el férreo control militar de la política, la economía y la sociedad.

 

Negación, miedo y dictadura, son las tres palabras que definen la actual situación política y social de Egipto, que ilustran algunos de los desafíos más importantes a los que se enfrenta el país.

 

Egipto ha experimentado varios períodos de negación en su historia reciente, en relación con las demandas de reformas democráticas. Los gobiernos militares han actuado manteniendo el statu quo, que es más seguro y beneficioso para su poder que ceder a las demandas de reformas, lo que ha conducido a una mayor insatisfacción social y, en algunos casos, a cambios abruptos y conflictivos, como ocurrió con Mubarak, pero en un contexto mas amplio: La primavera árabe.

 

La clave de este comportamiento social se debe a que los sucesivos regímenes han utilizado el miedo para mantener el control sobre la población. Bajo la dictadura de Mubarak, y más recientemente bajo el gobierno de el-Sisi las autoridades han silenciado a los discrepantes, encarcelando o persiguiendo a activistas y líderes políticos que promuevan reformas democráticas. En este clima la actividad y participación política prácticamente ha desaparecido.

 

El General Abdel Fattah al-Sisi, hoy presidente de Egipto, llegó al poder el 3 de julio de 2013, cuando era ministro de defensa y dio un golpe de estado contra quien le nombro, Mohamed Morsi, el primer presidente elegido libremente en las urnas. Los gobiernos de al-Sisi han estado marcados por las turbulencias económicas y por una feroz represión, con miles de opositores encarcelados, principalmente de los Hermanos Musulmanes, pero también activistas seculares. Las manifestaciones han sido prohibidas, los grupos de derechos humanos han sido sometidos a severas restricciones y muchos críticos en los medios de comunicación han sido silenciados. 

 

Un ejemplo de la crueldad de las autoridades gubernamentales se puede observar en el proceso llevado a cabo contra el expresidente Morsi, encarcelado en la prisión Borg al Arab desde 2013, una de las mas represivas del Estado, hasta su muerte. La salud del expresidente se había deteriorado en los últimos seis años. Fuentes anónimas penitenciarias calificaron la muerte de Morsi como un "asesinato premeditado". Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, y Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani, el emir de Catar, calificaron a Morsi como un "mártir".

 

En este contexto, entre los días 10 y 12 de diciembre de 2023 se celebraron elecciones anticipadas presidenciales (previstas para 2024). El presidente El-Sisi que se presentaba a la reelección, tras una enmienda constitucional (2019) que le permitirá perpetuarse en el poder hasta 2030, gano, como no podía ser de otra forma, las elecciones con el 97 % de los votos emitidos. Sus rivales, seleccionados por el comité electoral dependiente del Ejecutivo, no eran representativos y los que eran desistieron por los “abrumadores obstáculos presentados y las violaciones cometidas por el citado comité”. Algo parecido ocurrió en las elecciones de 2014 y 2018. 

 

Según la Autoridad Electoral Nacional-SIS, de los 110 millones de habitantes que tiene el país, se registraron 67.032,438 y votaron 44.777.668. De ellos 39.702.451 votaron a Sisi y la participación fue del 66,80%.

 

Los comicios se celebraron en un momento de fuerte crisis económica y sufriendo los efectos de la guerra en Gaza. Los ciudadanos no las prestaron mucha atención y fueron ignoradas internacionalmente.

 

CONTEXTO GEOPOLITICO

 

Egipto fue la cuna de la civilización egipcia, una de las más antiguas de la Tierra, que junto con la mesopotámica fue el origen de la civilización occidental, con una influencia decisiva en la historia de la humanidad. Está ubicado entre África y Asia (Península del Sinaí). Sus costas están bañadas por el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo, frente a Arabia Saudita. Tiene fronteras con algunos de los países más conflictivos del mundo en la actualidad: Libia, Sudán, Israel y la Franja de Gaza (Palestina).

 

En la sociedad egipcia, la religión es fundamental para la vida cotidiana de los habitantes de este país. La mayoría de la población es de religión musulmana sunní (82 - 93%), siendo la minoría más numerosa la de los cristianos coptos ortodoxos (17%). Con una superficie de 1.001.450 km², tiene una población de más de 110 millones de habitantes. La mayor parte de su superficie está formada por el desierto del Sahara. El río Nilo cruza el desierto de sur a norte, formando un estrecho valle y un gran delta en su desembocadura en el Mediterráneo. Estas tierras tradicionalmente muy fértiles se hallan densamente pobladas y concentran gran parte de la población.

 

Casi la mitad de los egipcios viven en áreas urbanas, sobre todo en los centros densamente poblados como El Cairo y Alejandría.

 

En el ámbito de la seguridad, tras la mejora de la situación en el país, en 2021 se levantó el estado de emergencia, salvo en los territorios del Norte de la península del Sinaí, donde el Ejército se enfrenta a la insurgencia de la autodenominada “Wilayat Sinai”, un grupo terrorista que ha jurado obediencia al Daesh. Una rama en Egipto de esta organización fue la que cometió el atentado en la catedral copta de El Cairo (diciembre de 2016), que causó 32 víctimas mortales. Los posteriores atentados contra la comunidad copta ponen de manifiesto la intención de los grupos islamistas radicales de desestabilizar el país con conflictos sectarios.

 

Egipto tiene una ubicación clave entre África y Asia, en una de las zonas más “calientes del mundo”. La firma de los Acuerdos de Camp David (1978) con Israel puso fin a años de guerras árabe-israelíes, pero fue el motivo del asesinato del presidente Anwar Sadat por un miembro del ejército, durante el desfile anual de la victoria del 6 de octubre. Egipto jugó un papel determinante en la negociación del alto el fuego entre Hamás e Israel (crisis de Gaza de 2021) y ha logrado acuerdos puntuales con Estados Unidos e Israel para el ingreso de ayuda humanitaria a Gaza durante el actual conflicto. Además, Egipto juega un papel determinante en el proceso de reconciliación entre las facciones palestinas (Fatah y Hamas).

 

Egipto también ha mostrado su protagonismo a la hora de asegurar la estabilidad e integridad de Libia. Apoyó la readmisión de Siria a la Liga Árabe y defiende una transición política en el marco de la Declaración de Ammán y de la resolución 2254 del CSNU. El conflicto con Etiopía por el caudal del Nilo y la Gran Presa del Renacimiento combina declaraciones políticas de alto nivel y muestra la preocupación egipcia por esta infraestructura, debido al impacto de la obra en el caudal del Nilo. Además, Egipto participa en un proceso negociador con Etiopía cuya última ronda tuvo lugar en Adís Abeba a finales de septiembre de 2023.

 

Egipto, por su historia, tamaño, ubicación, población, y peso político y cultural, se considera una importante potencia regional. Esta es la razón por la cual la sede de la Liga de Estados Árabes se encuentra en El Cairo y su secretario general siempre ha sido un egipcio.

 

Es miembro de las principales organizaciones regionales y globales (ONU, Unión Africana, Liga de Estados Árabes, Organización de la Conferencia Islámica), así como de numerosos organismos e instituciones económicas y financieras (G-15, G-24, G-77 y el Movimiento de Países No Alineados).

 

Egipto ha recuperado su estatus en la Unión Africana, tras el rechazo inicial al nuevo gobierno. En 2015, fue elegido miembro de la Comisión de Paz y Seguridad de la UA, adoptando una política proactiva hacia África. En 2019, presidió la UA por primera vez desde la creación de esta organización.

 

Respecto a la UE, las relaciones quedaron institucionalizadas con la firma de un Acuerdo de Asociación en el marco del Proceso de Barcelona, que entró en vigor en 2004 y supuso la creación de un Consejo de Asociación UE-Egipto y la introducción gradual de ventajas al libre comercio.

 

CLAVES PARA ENTENDER LA INFLUENCIA DE LAS FUERZAS ARMADAS EN EGIPTO Y SU POTENCIAL EMPRESARIAL

Desde la revolución de 1952, que derrocó a la monarquía, las fuerzas armadas han desempeñado un papel central en la política egipcia. Los presidentes egipcios, Gamal Abdel Nasser, Anwar Sadat y Hosni Mubarak, eran todos militares de carrera. El golpe de estado en 2013, que derrocó al presidente Mohamed Morsi, fue liderado por el entonces general Abdel Fattah el-Sisi, actual presidente. Esto consolidó aún más el control militar sobre el gobierno.

 

Ilustración 1 Abdelfatah al Sisi, Hosni Mubarak, Anwar el-Sadat y Gamal Abdel Nasser

 

Las Fuerzas Armadas de Egipto son la entidad más poderosa del país. Operan como un Estado dentro del Estado, con prerrogativas en todos los sectores de la sociedad. Controlan gran parte de las decisiones políticas y tienen un poder significativo en la elaboración de políticas públicas. Su influencia sobre la policía y otros servicios de seguridad les asegura un control amplio sobre la seguridad interna. Su control no sólo se extiende al ámbito político, sino que juegan un papel clave en la economía egipcia.

 

Las Fuerzas Armadas egipcias participan en una amplia gama de actividades económicas. Poseen fábricas que, además de producir armas y provisiones, elaboran desde alimentos hasta electrodomésticos, y controlan empresas de construcción y bienes. Tienen acceso y control sobre recursos naturales y estratégicos, incluyendo tierras, agua y energía, lo que les permite operar empresas rentables sin la misma supervisión o competencia que enfrentan las empresas privadas. Debido a que los recursos y el presupuesto de las Fuerzas Armadas son secretos de Estado, se desconoce con certeza el valor de las industrias que poseen. Algunos analistas indican que podrían alcanzar el 40% del PNB de Egipto.

 

Las empresas dirigidas por los militares a menudo tienen ventajas competitivas debido a exenciones fiscales, acceso a recursos y falta de supervisión regulatoria. La presencia militar en la economía puede desalentar la inversión extranjera y limitar el crecimiento del sector privado. Poseen vastas tierras y propiedades, lo que les permite mantener un papel social y económico activo, ofreciendo empleo a muchos egipcios.

 

Una parte significativa del presupuesto nacional se destina a las Fuerzas Armadas, lo que limita los fondos disponibles para otros sectores como la educación y la salud. Aunque las Fuerzas Armadas generan ingresos a través de sus actividades empresariales, este modelo puede ser insostenible a largo plazo y puede limitar el crecimiento de un sector privado dinámico.

 

La concentración de poder económico en manos militares puede dificultar la implementación de reformas económicas necesarias. La falta de transparencia en las actividades económicas de las Fuerzas Armadas puede llevar a la corrupción y a la mala gestión de los recursos. La rendición de cuentas es limitada, lo que puede afectar negativamente la percepción internacional y las relaciones comerciales con otros países.

 

Muchos pensaban que, cuando Mubarak fue depuesto, los militares quedarían relegados, sin embargo, los acontecimientos posteriores pusieron de manifiesto su enorme poder. Cuando cayó Hosni Mubarak en 2011, se formó el Supremo Consejo de las Fuerzas Armadas (SCAF), que dirigió al país hasta la elección del presidente Morsi en 2012. En ese periodo, la SCAF mantuvo el poder como autoridad legislativa y ejecutiva

 

Las Fuerzas Armadas de Egipto son las más grandes del continente africano, del mundo árabe y una de las más grandes del mundo (puesto 13), con más de 460.000 militares profesionales y más de 800,000 reservistas. 

 

ECONOMIA Y RECURSOS

Comprender la situación económica de Egipto requiere una visión integral que considere tanto los recursos naturales y humanos disponibles como los desafíos estructurales y las reformas implementadas. 

 

El aumento del coste de la vida y el repunte inflacionario son los dos principales problemas a nivel social que debe enfrentar el actual gobierno, a los que se unen ahora los desafíos socioeconómicos derivados del COVID-19 y las repercusiones de la guerra en Ucrania (especialmente la subida de los precios de los alimentos) y la inestabilidad regional (Conflicto Israel-Palestina).

 

Desde 2022, Egipto se encuentra en medio de una grave crisis económica, con una inflación récord que hizo que la libra egipcia perdiera casi la mitad de su valor y una escasez de moneda extranjera, impulsada en parte por la invasión rusa de Ucrania. Además, la deuda externa del país se triplicó en los diez años anteriores. Egipto tuvo que poner a la venta varias empresas y participaciones estatales en un intento por recaudar dinero. 

 

El Fondo Monetario Internacional solicitó que la libra egipcia pasase a un tipo de cambio totalmente flotante para liberarse de una ronda de préstamos. El país se enfrenta a desequilibrios macroeconómicos importantes, fundamentalmente el déficit exterior y la escasez de divisas, que han motivado un reciente acuerdo con el FMI de un paquete de asistencia financiera de 3.000 millones de dólares condicionado a la implementación de reformas estructurales.

 

A pesar de tener un potencial significativo y haber experimentado un crecimiento económico en los últimos años, este no ha sido equitativo ni suficiente para absorber la creciente fuerza laboral. El desempleo, especialmente entre los jóvenes, sigue siendo alto, afectando la estabilidad social y económica. Antes de la crisis, aproximadamente el 30 % de la población se consideraba “vulnerable a la pobreza”.

 

Los altos niveles de inflación han erosionado el poder adquisitivo de los ciudadanos y aumentado el costo de vida. La devaluación de la moneda en 2016, aunque necesaria para recibir un paquete de ayuda del FMI, ha aumentado la carga de la deuda externa y los precios de los bienes importados. Egipto ha implementado reformas económicas exigidas por FMI, incluyendo la reducción de subsidios a la energía, la liberalización del tipo de cambio y la introducción de impuestos al valor agregado (IVA). Se han realizado esfuerzos para privatizar empresas estatales y atraer inversiones extranjeras directas (IED).

 

El turismo es una fuente crucial de ingresos, pero es muy vulnerable a las fluctuaciones políticas y de seguridad. Eventos como la Primavera Árabe, los ataques terrorista, el COVID, el conflicto de Ucrania y el de Israel-Palestina  han tenido efectos negativos importantes en este sector. Egipto tiene reservas significativas de gas natural y petróleo, particularmente en el Mediterráneo y en el desierto occidental. El descubrimiento del campo de gas de Zohr ha sido especialmente importante. También posee recursos minerales como fosfatos, oro y manganeso.

 

El río Nilo es vital para la agricultura, el suministro de agua y la generación de energía hidroeléctrica. Sin embargo, la gestión del agua es un desafío debido a la creciente demanda y a las disputas regionales sobre el uso del agua del Nilo. Egipto tiene una gran área cultivable a lo largo del Nilo y en los oasis del desierto. Produce algodón, arroz, maíz, trigo, frutas y verduras. 

 

CAMBIO CLIMATICO Y MIGRACIONES 

 

Comprender la interrelación entre el cambio climático y las migraciones, junto con los recursos disponibles, es fundamental. El país enfrenta serios desafíos climáticos que afectan su agricultura, recursos hídricos y estabilidad socioeconómica, impulsando tanto la migración interna como internacional. Sin embargo, Egipto posee recursos naturales y potencial energético que, gestionado adecuadamente, podría mitigar algunos de estos desafíos y contribuir a un desarrollo sostenible.

 

Egipto, como muchos países en la región MENA (Medio Oriente y Norte de África), se enfrentan a un importante aumento de las temperaturas, afectando a la productividad agrícola y aumentando la demanda de agua y energía. El cambio climático esta exacerbando la escasez de agua en un país ya muy dependiente del Nilo que es la principal fuente de agua dulce, vital para la agricultura, la generación de energía y el suministro de agua potable. La gestión eficiente y equitativa de este recurso es crítica para la sostenibilidad del país.

 

La reducción de precipitaciones y el aumento de la evaporación ponen en peligro el suministro de agua, reduciendo la productividad de cultivos esenciales como el trigo y el arroz, lo que afecta la Seguridad Alimentaria. Las áreas costeras, especialmente el Delta del Nilo, están en riesgo de inundaciones debido a la elevación del nivel del mar, lo que puede llevar a la pérdida de tierras agrícolas y viviendas.

 

Egipto depende en gran medida de las importaciones de alimentos. Las interrupciones en el suministro global de alimentos, exacerbadas por el cambio climático, pueden impactar severamente el abastecimiento interno.

 

La disminución de la productividad agrícola y la escasez de agua están llevando a un aumento de la migración interna desde las áreas rurales a las urbanas. El aumento de la población urbana pone presión adicional sobre las infraestructuras y servicios urbanos, exacerbando problemas como la vivienda, el desempleo y la pobreza.

 

En este contexto, muchos egipcios emigran a otros países en busca de mejores oportunidades económicas. Esto se ve agravado por los desafíos climáticos que afectan la economía agrícola y rural. Además, es un país de tránsito para migrantes y refugiados de África Subsahariana y Medio Oriente que intentan llegar a Europa. La inestabilidad y los desafíos económicos en estos países vecinos también afectan los flujos migratorios a través de Egipto.


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