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"La política es demasiado importante para dejársela a los políticos".

Charles de Gaulle

Elecciones Generales en la Republica de Senegal

Elecciones Generales en la Republica de Senegal

Hace poco más de un mes, Senegal se vio inmerso en una crisis constitucional sin precedentes, lo cual resultaba preocupante dado que el país se considera un modelo de estabilidad en una región cada vez más afectada por golpes de Estado. En este contexto, existía el temor de que Senegal pudiera convertirse en la próxima víctima de la difícil situación que atraviesa África Occidental.

El Despertar Electoral en África Occidental: Una lección de Democracia

Jour de vote et élection. Nathalie Yamb


El Despertar Electoral en África Occidental: Una lección de Democracia

El presidente saliente, Macky Sall, trató de postergar las elecciones mientras su rival más popular estaba encarcelado, aparentemente por motivos políticos, y descalificado para competir. En línea con el presidente, la Asamblea Nacional fijó la fecha de las elecciones para el 15 de diciembre de 2024, casi diez meses después de lo estipulado por la Constitución. Esta demora provocó fuertes protestas en las principales ciudades del país, que fueron reprimidas con severidad por la Policía , resultando cuatro personas fallecidas y cerca de 200 detenidos, lo que puso en entredicho la salud democrática del país.

 

Estos sucesos, además de constituir un ataque a la democracia, generaron un bloqueo institucional que sumió a los ciudadanos de Senegal en una situación de incertidumbre. Sin embargo, el 15 de febrero, en una decisión considerada histórica, el Consejo Constitucional declaró inconstitucionales tanto el decreto presidencial como la ley subsiguiente. Tras constatar la imposibilidad de respetar el calendario original debido a que la campaña electoral nunca llegó a tener lugar, esta alta instancia instó a las autoridades a celebrar las elecciones cuanto antes y en ningún caso después del 2 de abril, fecha final del mandato de Sall.

 

El 28 de febrero, dos semanas antes de la convocatoria de elecciones, Sall aprobó una ley de amnistía, destinada a liberar activistas y políticos encarcelados, entre los que se encontraban Diomaye Faye y su compañero de partido Ousmane Sonko, líderes del disuelto partido Patriotas Africanos del Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (PASTEF), en aras de lograr una "reconciliación nacional”.

 

La anulación de la candidatura de Ousmane Sonko, considerado el líder de la oposición más popular en Senegal, debido a sus condenas judiciales, situó a Diomaye Faye en el primer plano político. Sonko había sido arrestado y acusado de violación, aunque fue absuelto de ese cargo, y difamación. Aunque los cargos tuvieron motivaciones políticas, su condena lo hizo inelegible para presentarse a la presidencia. 

 

Las elecciones presidenciales se llevaron a cabo el 24 de marzo. Los ciudadanos acudieron masivamente a las urnas para pronunciarse sobre la gestión del gobierno de Sall. El proceso transcurrió sin incidentes significativos y con una participación que superó el 71%, otorgando la mayoría al principal representante de la oposición, Diomaye Faye, que obtuvo el 54,28% de los votos, 

 

“Las elecciones son el encuentro de un hombre con su pueblo. Que el ganador sea felicitado por los derrotados y que la vida continúe para que podamos encontrar la paz”, pidió Diomaye, todo un ejemplo.

 

A pocas horas de conocerse los primeros resultados, el ex primer ministro Amadou Ba y candidato del partido gobernante, admitió su derrota y felicitó a Diomaye, anticipándose a la proclamación oficial de la Comisión Electoral Nacional Autónoma (CENA). Ba representaba el continuismo de la coalición gobernante, Benno Bokk Yaakaar "Unidos por la Esperanza", así como la Alianza por la República (APR), el partido del presidente Sall, quien también felicitó a Diomaye por su triunfo. Sall, que hizo mucho para debilitar las instituciones y que el año pasado consideró presentarse para un tercer mandato, constitucionalmente prohibido, elogió la conclusión pacífica de la votación.

 

"Una vez que se conocieron los resultados, los candidatos se apresuraron a felicitar al ganador. Este es un resultado realmente bueno para la democracia", comentó uno de ellos. "Fue la conciencia democrática del pueblo senegalés lo que marcó la diferencia", añadió otro.

 

A sus 44 años, Diomaye se convierte en el líder electo más joven de África. Representa el cambio que desean miles de jóvenes senegaleses y se une a un creciente grupo de líderes jóvenes que recientemente han asumido el poder en varios países de África Occidental (Guinea Conakry, Malí, Níger y Burkina Faso), aunque Diomaye es el único entre este grupo que ha llegado al poder a través de las urnas y no mediante un golpe de estado. 

 

Según diversos analistas, esta tendencia está surgiendo, al menos en parte, por la insatisfacción popular con los líderes que llevan mucho tiempo en el poder y con las elites corruptas que los rodean. Acusan a Francia, la antigua potencia colonial de la situación, que está siendo aprovechada por Rusia para introducirse en la región, bajo el pretexto de ayudarles en la lucha contra el terrorismo. Diomaye encarna la misma reacción generalizada ante la inseguridad regional, el desempleo crónico y la supuesta intromisión de Francia. Ha prometido combatir la corrupción y limitar los poderes de la presidencia y, antes de las elecciones, tomó la inusual medida de publicar su patrimonio neto en aras de la transparencia.

 

El día 2 de abril,  Diomaye juraba su cargo como quinto Presidente de la República. En su discurso de investidura indico que “Senegal, bajo mi liderazgo, será un país de esperanza, un país pacífico, con un sistema de justicia independiente y una democracia fortalecida. Ésta es mi promesa basada en el juramento que acabo de prestar ante Dios y ante la nación en su presencia”. A la ceremonia celebrada en  el Centro Internacional de Conferencias Abdou Diouf de Diamniadio,  asistieron los Jefes de Estado de la CEDEAO.

 

Pocas horas después de asumir el cargo como Presidente de la República nombró a su compañero y principal líder opositor del país, Ousmane Sonko, Primer Ministro. La primera medida adoptada el 3 de abril ha sido anular, mediante decreto, todas las decisiones tomadas por su predecesor durante la reunión del Consejo Superior del Poder Judicial del 29 de marzo de 2024. Sall había nombrado un primer presidente del Tribunal Supremo y había ocupado los puestos de miembros del Centro financiero. También ha anunciado que la Comisión Nacional Electoral Autónoma (CENA) desaparecerá, para dar  paso a la Comisión Nacional Electoral Independiente (CENI). Además, abordará la racionalización del número de partidos políticos, así como su financiación. 

 

GEOPOLITICA.  Senegal se encuentra estratégicamente ubicado en el extremo oeste de África, limitando con varios países y con acceso al Océano Atlántico. Con una superficie de 197,161 km2 y una población de más de 17 millones de habitantes en 2024, Senegal es un país con una densidad poblacional relativamente alta de 87 habitantes por kilómetro cuadrado y una tasa de crecimiento anual del 2.5%.

 

La capital, Dakar, es la ciudad más grande y el centro económico y cultural del país, con una población de más de 2 millones de habitantes. Otras ciudades importantes incluyen Thiès, Kaolack, Saint-Louis y Ziguinchor. El idioma oficial es el francés, pero también se hablan diversas lenguas nacionales en el país.

 

Senegal es un Estado laico donde coexisten diversas creencias y religiones de forma pacífica. La mayoría de la población, entre el 90% y el 95%, practica el islam, con fuertes vínculos espirituales y sociales a poderosas cofradías como Tijania, Muridí, Layeniya y Qadiriyya. El cristianismo es la minoría religiosa más significativa, presente principalmente en el centro-oeste y sur del país, especialmente en la región de Casamance.

 

Desde su independencia, Senegal ha mantenido estrechas relaciones con Francia, su antigua potencia colonizadora. Además, tiene relaciones privilegiadas con la Unión Europea, como miembro fundador de la CEDEAO, la UA y la OCI. Senegal también ha fortalecido sus lazos con países emergentes como Sudáfrica, India, Brasil, China, Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur y Turquía.

 

A nivel global, Senegal es miembro de la ONU, el FMI, el BM, la OMC y ha ocupado cargos no permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En el ámbito regional, el gobierno senegalés ha trabajado para mejorar las relaciones con países vecinos como Gambia y Mauritania, especialmente en temas como la explotación de recursos naturales y la seguridad regional. 

 

ECONOMÍA. Senegal posee una abundancia de recursos naturales, incluyendo hierro, circonio, gas, oro, fosfatos y yacimientos de petróleo. Sin embargo, a pesar de esta riqueza potencial, el país enfrenta desafíos económicos significativos. Las principales exportaciones se centran en la pesca, el maní y los fosfatos.

 

La deuda pública de Senegal es alta, representando aproximadamente el 81% del PIB. Esto se debe en parte a una década de importantes inversiones en infraestructura que han contribuido al endeudamiento del país. Además, la explotación de las reservas de petróleo y gas no ha generado los ingresos esperados, lo que ha agravado la situación financiera. Los retrasos en el inicio de la producción de petróleo y gas han contribuido a la disminución de los ingresos previstos, lo que llevó al FMI a recortar su pronóstico de crecimiento económico para Senegal en más de dos puntos porcentuales, situándolo en un 8.3% a finales del año pasado.

 

La situación económica se ve exacerbada por altos niveles de desempleo, especialmente entre los jóvenes. Tres de cada diez jóvenes están en búsqueda de empleo, lo que subraya la necesidad de crear oportunidades económicas sostenibles. Además, la economía sumergida tiene un gran peso en la economía senegalesa, lo que dificulta el control y la gestión de los recursos financieros del país.

 

El cierre temporal de las universidades por obras de mejora coincidió con protestas mortales en junio de 2023, que estallaron tras la condena de Ousmane Sonko, un prominente líder político y opositor en Senegal. Estos eventos resaltan las tensiones políticas y sociales en el país, así como la importancia de abordar los desafíos económicos y sociales de manera integral.

 

GEOPOLÍTICA ENERGETICA- El presidente Diomaye destacó en su discurso inaugural que Senegal seguirá siendo un “aliado seguro y confiable para todos los socios extranjeros respetuosos”, prometió gobernar con humildad y tranquilizó a los inversores extranjeros declarándose el mejor garante de su seguridad, al tiempo que diluía su promesa de sustituir el franco CFA,  una reliquia de la era colonial que en estos momentos ayuda a contener la inflación y la volatilidad monetaria pero que, además, podría tener la intención de calmar los temores de  Francia ante una repetición de lo que está ocurriendo en otros países de África Occidental. 

 

Diomaye en su programa prometió combatir la corrupción y reconstruir las instituciones en todos los niveles pero, además, abordar la necesidad de lograr la "soberanía energética" y una mayor independencia en campos como la alimentación, tecnología digital, políticas fiscales y científicas, comprometiéndose a renegociar los contratos de hidrocarburos, minería e infraestructura para maximizar los ingresos de los citados recursos. Esta revisión de contratos de compañías internacionales, en línea con otros países africanos, busca una "cierta" soberanía energética y por ende aumentar los ingresos de estos recursos, aunque el margen de maniobra puede ser limitado.

 

Este nuevo enfoque contrasta con el del ex presidente Sall y plantea interrogantes sobre el futuro de la geopolítica energética africana. Algunos analistas sugieren que este cambio podría generar obstáculos políticos para empresas internacionales como BP Energía, Kosmos y Woodside, que han desarrollado vastos proyectos de petróleo y gas en Senegal, incluido el proyecto compartido de GNL, entre BP, Kosmos y Petrosen, la empresa estatal de Senegal, con una capacidad de producción de 2,3 millones de toneladas anuales o el de Grand Tortue Ahmeyim de 4.800 millones de dólares, que se encuentra en la frontera entre Senegal y Mauritania y que se ha retrasado hasta el segundo semestre de 2024. Los gobiernos de Dakar y Nuakchot están preocupados por las consecuencias de este retraso y se mantienen "vigilantes" en cuanto a las "condiciones de desarrollo" del proyecto. 

 

Por otro lado, el yacimiento petrolífero en aguas profundas de Sangomar, liderado por Woodside Energy, se ha retrasado más de un año, con un notable aumento de los costes debido a la construcción de la plataforma flotante de almacenamiento y descarga de producción. La explotación de petróleo y gas es clave para la agenda económica establecida por el ex presidente Sall y el recién elegido Faye. Sin embargo, mientras Sall considera imposible la renegociación, Faye es mucho más asertivo.

 

La propuesta  de la "soberanía energética" de Senegal, podría ser un punto de inflexión en el escenario actual de la geopolítica energética africana.

 

FUTUROS PROYECTOS. Por otra parte, la empresa estatal nigeriana NNPC ha anunciado que para finales de 2024 tomará la decisión final sobre la inversión de cerca de 25.000 millones de dólares, para la construcción de un gaseoducto de 7.000 Km que iría desde Nigeria a Marruecos (NMGP). La infraestructura transitaría por la ZEE de 14 países (Nigeria, Benín, Togo y Ghana que ya están conectados por una tubería existente, más Costa de Marfil,  Liberia, Sierra Leona, Guinea, Guinea Bissau, Senegal, Gambia, Mauritania, Sáhara Occidental y Marruecos.

 

 El proyecto presenta un desafío significativo desde una perspectiva geopolítica y económica, ya que requeriría inversiones masivas que ninguna nación africana podría asumir sin consecuencias financieras y sociales perjudiciales. Sin embargo, Nigeria argumenta que el proyecto es esencial para acelerar la transición africana, ya que los recientes cambios geopolíticos han alterado las prioridades, elevando la seguridad energética por encima de la transición energética en la agenda continental.

 

Por lo tanto, los países africanos consideran que es prioritario garantizar la seguridad en el suministro de energía a cientos de millones de personas en África subsahariana, debido a que el continente solo contribuye con el 3% de todas las emisiones globales y por ello los ciudadanos africanos tienen derecho a utilizar sus propios recursos de gas. 

 

Sin embargo, Marruecos se posiciona como una puerta de entrada para acceder a los mercados energéticos de la Unión Europea, que buscan diversificar sus importaciones fuera de Rusia, especialmente tras la invasión de Ucrania. Desde Marruecos, el gasoducto se extendería hasta Cádiz, lo que convertiría a Marruecos en un importante centro de distribución de gas para la UE, un objetivo de largo plazo para España.

 

De cualquier forma habrá que esperar, ya que Nigeria es uno de los principales productores de gas natural del continente africano y la exportación de gas natural licuado (GNL) es una parte importante de su economía y estrategia energética, con proyectos de expansión y desarrollo en curso para aprovechar su abundante recurso de gas y satisfacer la demanda tanto doméstica como internacional. Recientemente, se han anunciado avances en el proyecto del Gasoducto Transahariano (TSGP), en el cual participan Senegal, Argelia y Níger. Este proyecto compite directamente con el Nuevo Gasoducto Magreb-Europa (NMGP), en el que participa Marruecos.

 

MIGRACIÓN, CAMBIO CLIMÁTICO Y AYUDA AL DESARROLLO.

 

“Si no puedes ver los diferentes factores que funcionan juntos, sociales, políticos, económicos, medioambientales y demográficos, estarás obviando la perspectiva más amplia”, Caroline Zickgraf.  

 

Senegal es un país de origen, tránsito y destino de migrantes. La migración internacional, especialmente hacia Europa, es una estrategia común para buscar mejores oportunidades económicas debido a la falta de empleo y la pobreza en el país. Muchos senegaleses arriesgan sus vidas en peligrosas travesías marítimas en cayucos para llegar a las costas europeas en busca de una vida mejor. Esto ha llevado a una importante diáspora senegalesa en países como España, Francia e Italia.

 

Dentro del continente africano, Senegal constituye un buen exponente de los efectos que el cambio climático puede tener sobre la migración. La crisis climática está exacerbando las dificultades ambientales y económicas, especialmente la desertificación, la erosión costera, la variabilidad de las precipitaciones y el aumento del nivel del mar. Estos fenómenos afectan la seguridad alimentaria, la agricultura, la infraestructura costera y la economía en general. Las comunidades costeras se ven especialmente afectadas por la intrusión del agua salada en las tierras agrícolas y la pérdida de medios de subsistencia. Agricultores, pastores y pescadores se ven afectados por la falta de agua, la desertización y la sobrepesca. 

 

Un ejemplo es la histórica ciudad de Saint Louis que a pesar de formar parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por su “paisaje único”, se está hundiendo progresivamente por el aumento del nivel del mar. Toda una comunidad de antiguos pescadores se ha quedado sin techo y sin trabajo. Más de 2.000 personas se han visto ya obligadas a trasladarse y la cifra va a seguir aumentando. Las aguas que antes contribuían al sustento de esta ciudad del norte de Senegal ahora constituyen un riesgo para su propia supervivencia, según las NNUU. Este tipo de situaciones son cada vez más comunes, pues se está agravando la crisis climática y la migración y los  desplazamientos están aumentando, al igual que la desinformación sobre el tema en cuestión. No queremos entender que el Mundo actual, este que creemos que es nuestro, se ha venido configurando con de múltiples migraciones.

 

Senegal recibe ayuda al desarrollo de varios países y organizaciones internacionales para abordar estos desafíos. La ayuda se destina a programas de desarrollo económico, educación, salud, seguridad alimentaria, adaptación al cambio climático y fortalecimiento de la infraestructura. 

 

RELACIONES ESPAÑA-SENEGAL. El punto de inflexión en las relaciones bilaterales ocurrió en el verano de 2006 durante la "crisis de los cayucos", cuando unos 30.000 inmigrantes senegaleses llegaron irregularmente a las costas de las Islas Canarias. A partir de entonces, las relaciones se han centrado en encontrar una estrategia conjunta contra la inmigración ilegal, evolucionando hacia una relación más amplia que trasciende el tema migratorio. Las visitas de delegaciones españolas son frecuentes y se ha implementado un extenso programa de cooperación en seguridad, que incluye el fortalecimiento de las capacidades de las autoridades senegalesas y la presencia de la Guardia Civil y la Policía Nacional españolas, para apoyar la seguridad en las aguas territoriales de Senegal.

 

En resumen, la elección de Diomaye Faye como presidente de Senegal representa una oportunidad para el cambio, especialmente en un momento de crisis económica y descontento social. La juventud senegalesa se ve especialmente afectada por el desempleo y la inflación récord, lo que ha contribuido al aumento de la emigración hacia Europa. A pesar de estos desafíos, el descubrimiento de importantes reservas de gas y petróleo genera expectativas de desarrollo, aunque se plantea el desafío de garantizar un reparto equitativo de los ingresos. Además, Senegal es uno de los países más afectados por el cambio climático. Las relaciones entre Senegal y España son sólidas, con una colaboración estrecha en el control fronterizo y una importante inversión española en proyectos de desarrollo. El interés por la lengua española está en aumento, con un número creciente de jóvenes que la estudian, existiendo en Dakar una sede del Instituto Cervantes. La presencia empresarial española en Senegal está en expansión, atraída por la estabilidad y el marco bilateral favorable.

 


 

1.- La noticia llega entre una fuerte polémica que apunta a que la policía que ha disuadido las manifestaciones en los últimos años estaba entrenada por la Guardia Civil y financiada por la Unión Europea, según ha desvelado la fundación PorCausa junto al diario Al Jazeera.

 

2.- Centro de investigación de la Universidad de Lieja (Bélgica) que se dedica a estudiar   cómo el medio ambiente y el cambio climático afectan a la migración.

 


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