publicidad

"La vanidad es tan anclada en el corazón del hombre que un soldado, un criado, un cocinero, un cargador se jacta y quiere tener sus admiradores." dijo Blaise Pascal, esto fue en el SXVII sin llegar a saber los efectos de la televisión y las redes sociales. 

La política de bloques ¿La negación de la política?

La política de bloques ¿La negación de la política?

Testigos incordiantes hoy por el Dr. Antonio Espino. Todo presente tiene un pasado que hay que conocer. De la transición a una democracia consolidada.

Que no se hable en vano. LAHORA DOSSIER


Que no se hable en vano. LAHORA DOSSIER

Entre nosotros, los bloques y su consecuencia, la polarización política en dos bandos irreconciliables, aparecen tardíamente: Desde el final de la dictadura y el comienzo de la transición a la democracia, nuestro desarrollo fue de la mano de una serie de acuerdos entre sectores "franquistas" y aquellos que habían perdido la guerra. Ese gran pacto por la convivencia de todos dará lugar a nuestra Constitución de 1978.

 

Sus principales valedores durante estos años han sido los dos grandes partidos a derecha y a izquierda (UCD primero y FP después en la derecha y PSOE en la izquierda), con partidos de menor peso electoral a cada lado y los partidos nacionalistas, especialmente significados en el País Vasco y Cataluña.

 

Este modo peculiar de gobemanza que se fue construyendo a partir de la transición va a sufrir, al menos, dos cambios significativos, uno con la aparición en la escena política de Aznar, primero como presidente del PP (1990) y posteriormente como presidente del gobierno de España (1996) y posteriormente ya en nuestro siglo con el movimiento del 15 M (2011) y su impacto sobre el modelo político nacido de la transición.

 

La confianza en esos dos grandes partidos centrales, con un apoyo electoral de dos tercios de la población, suponía de facto una barrera a la polarización política que pudiera generarse desde las fuerzas existentes a uno y otro lado y los nacionalismos vasco y catalán.

 

Dicha forma de gobernanza se caracterizó por "un bipartidismo imperfecto" donde los dos partidos centrales se sucedían en el gobierno de la nación. Las mayorías parlamentarias suficientes para formar' gobierno obtenidas por un solo partido no eran raras y cuando uno de estos dos partidos ganaba las elecciones sin una mayoría suficiente para gobernar – minoría mayoritaria, se decía - solía buscar el apoyo de una fuerza nacionalista, habitualmente la Convergencia de Pujol.  

 

Al contrario, en el ámbito local y autonómico fueron habituales desde un principio los acuerdos entre fuerzas políticas cercanas para completar las mayorías de gobierno.  El caso de “los ayuntamientos democráticos” de 1979 es bien conocido (acuerdos entre el PSOE y el PCE). E igualmente los posteriores entre PP y CDS.  

 

Por entonces el PSOE y el PP, al margen de quien estuviera gobernando, solían pactar entre ellos “los temas de Estado”, algo que las propias exigencias de voto cualificado de la Constitución en determinados asuntos lo promovía. Este comportamiento sufrirá su primer envite con la llegada de Aznar a la Presidencia del PP en 1990 y la nueva actitud que toma su partido frente al conflicto del Estado con ETA.

 

Modernamente, en pleno desgaste ante la opinión pública del modelo bipartidista y a partir del movimiento del 15M aparece un nuevo partido político en la escena española (Podemos) por la izquierda que junto a la aparición previa de partidos antinacionalistas con perfil centrista por la derecha (Cs y UPyD) llegarán al Parlamento reduciendo la capacidad electoral propia de los partidos centrales, de forma que coge cada vez más importancia el proceso negociador postelectoral para la formación de los gobiernos. Todo se acabará complicando un poco más en 2013 cuando la parte más derechista del PP abandona el barco y pone en marcha un partido propio, VOX, que en línea con los procesos que en ese momento se están dando en toda la UE se consolidará electoralmente. 

 

Lo que se había venido jugando -y ganando o perdiendo – esencialmente en “el campo de juego” – resultados electorales -, se va a ir complicando, necesitando los partidos con opciones de gobierno negociar “en los despachos” – acuerdos parlamentarios con fuerzas minoritarias -, para poder gobernar. Situación ésta nada ajena, tampoco, a lo que ya venía ocurriendo de manera habitual en la UE.  Esta nueva situación revalorizará las buenas relaciones con distintas fuerzas minoritarias - con muchas diferencias ideológicas entre ellas y enfrentadas con el “otro” partido de la “vieja” centralidad política -, a efectos de obtener su apoyo postelectoral y poder formar gobierno. Dicho de otro modo, las “fuerzas centrales” – PSOE y PP -, ya no se van a mirar la una a la otra sino que cada una tratará de construir “un bloque amigo” con aquellas fuerzas dispuestas a facilitarle la gobernación del país cerrando, a la vez, las puertas al partido del otro lado del espectro político-ideológico. Lo que aumentará exponencialmente la capacidad negociadora de las fuerzas nacionalistas y de los extremos del arco ideológico convirtiéndoles en socios necesarios, en algunos casos, para formar y cambiar gobiernos, como hemos visto, por ejemplo, en el caso del PNV o de Ciudadanos. 

 

Cuando los gobiernos no surgen solo de los votos iniciales sino del establecimiento de un conjunto de acuerdos con posterioridad, los contenidos programáticos – medio ambiente, sostenibilidad económica, servicios públicos, etc. - devienen en mucho menos importantes que los propios sesgos ideológicos – derecha/izquierda – y los intereses de cada parte a la hora de facilitar o no el gobierno al partido mayoritario dentro de cada bloque. 

 

Junto al eje propiamente ideológico a lo largo de estos años y en la nueva situación ha aumentado el protagonismo y capacidad negociadora de los intereses territoriales e identitarios, jugando los partidos nacionalistas un papel más amplia de la correspondiente con su identificación ideológica. Lo que puede explicar, por ejemplo, los pactos del PSOE con el PNV o con Junts.  

 

La importancia creciente del eje territorial en la actual gobernanza de España se conjuga con una posición sólo definida en lo teórico  - federalismo – por el Partido Socialista pero sin una concreción real ni un conocimiento claro de cuál sea dicha posición por parte de la sociedad española, quien se encuentra con que tanto a su izquierda como en los intereses de los partidos nacionalistas y separatistas lo que parece  formularse con los hechos es una fórmula de “confederación plurinacional asimétrica” que consolidaría un situación de desigualdad territorial nunca defendida por el propio PSOE a lo largo de la historia democrática moderna de nuestro país.  

 

Migraciones y nacionalismo español

 

Y aun podríamos añadir un último elemento que afecta también a nuestra gobernanza: el aumento creciente de las migraciones hacia los países desarrollados y motivo de división en nuestro país – y el resto de países de nuestro entorno -, entre quienes lo consideran un problema a añadir a los anteriores – con referencia sobre todo a sus consecuencias sobre la pérdida de seguridad -, y quienes, muy al contrario, lo entienden principalmente como una oportunidad de desarrollo tanto para España como para Europa teniendo en cuenta, entre otras cosas, la extraordinaria caída del índice de natalidad en nuestro mundo actual y el abandono creciente de determinadas tareas, oficios y trabajos dentro del mundo laboral y de los cuidados. 

 

En todo caso estamos ante un problema creciente y de solución nada fácil teniendo en cuenta las diferentes posiciones existentes acerca de su correcto manejo y de su facilidad para sacar a la luz un nacionalismo a la española que siempre ha estado latente y es cada vez más utilizado como bandera por la extrema derecha.

 

De fondo, cuando surgen temas verdaderamente importantes y que conforman las opiniones públicas vuelve a aparecer, como siempre, la importancia capital de la educación en una sociedad, algo que necesita de algo más y algo distinto que promover una nueva Ley de Educación cada legislatura…

 

Consecuencias de la polarización.

 

Todo este proceso de polarización y su consecuencia defensiva, “el bloquismo”, va a llevar consigo una mayor crispación y desestabilización social, el establecimiento progresivo de un muro infranqueable entre los dos partidos centrales y la casi desaparición de los pactos de Estado y de una cultura de diálogo entre los partidos mayoritarios del arco parlamentario. 

 

Los votos electorales obtenidos que en tiempos aseguraban, con mayor o menor facilidad, el proceso para gobernar, se han convertido en un paso preparatorio para el inicio de duras negociaciones con los partidos que han obtenido representación parlamentaria, para – así – poder llegar al poder.   Con un problema añadido y que no es otro que la ausencia de un debate real dentro de la sociedad española acerca de cuáles sean hoy nuestros principales intereses que garantizar para todos como nación integrada en la UE.  

 

En realidad, el viejo debate político y parlamentario está siendo sustituido en gran parte por la febril actividad llevada a cabo por los equipos de comunicación de los partidos, de donde salen los distintos argumentarios que circulan en y a través de las redes sociales.   Twitter se ha convertido en el principal instrumento “para el diálogo y el debate” en el mundo actual y, por tanto, un instrumento esencial para la política que se hace hoy frente a los adversarios políticos.  Como resultado, decisiones de importancia pueden tomarse sin debate alguno, en un nivel “muy restringido”, a veces fuera de nuestras fronteras, y lo que luego queda por hacer “cara al público” es saber “vender la moto”. Tarea que va a recaer en gran parte nuevamente en las redes sociales cuya capacidad de manipulación de la población puede llegar a ser extraordinaria.

 

El contexto europeo actual.

 

Volviendo al desarrollo de la transición podemos añadir una mirada complementaria teniendo en cuenta la situación de Europa. La transición a la democracia en España se hizo dentro de un contexto de estabilidad y claro apoyo europeo a dicho proceso. Pero el mundo de hoy ha cambiado, es mucho más inestable y distintas potencias en liza tratan de actuar generando situaciones de desestabilización sobre un país como el nuestro. El caso del posible apoyo económico de Rusia a Puigdemont para “su república” podría entenderse dentro de esta situación. O el caso del atentado contra Vidal Cuadras a pleno luz del día y que podría formar parte de una intervención de los Servicios Secretos de algún país interesado en mandarnos un mensaje a través de dicho atentado.

 

Vivimos un momento geopolítico lleno de inquietudes e incertidumbres cara a la Europa del futuro y su capacidad de maniobra. Sabemos que estamos en un momento de cambio a nivel global que afecta directamente a Europa y sus instituciones. Donde tres de los elementos claves que han marcado la riqueza europea de todos estos años están en manos de las potencias actualmente en liza: Rusia (energía barata), China (productos de consumo baratos) y USA (defensa barata). Podríamos afirmar que el mundo va cambiando de la mano de los cambios que se están dando en cuanto a los intereses geoestratégicos de las 3 grandes potencias existentes en la actualidad.

 

¿Tenemos un proyecto – reconocible - como nación?.

 

Responder a la pregunta ¿qué es y qué significa el progreso social, hoy, frente al constante progreso tecnológico?, es cada vez más difícil y complejo. El progreso se ha venido relacionando desde la óptica socialdemócrata con el afrontamiento y resolución de los distintos problemas que afectan a grandes colectivos de población. Igual de difícil es dar respuesta a cual sea nuestro propio desarrollo como país, nuestro “proyecto de país”, cada vez más difícil de visualizar en un país tan polarizado políticamente como el nuestro y donde cualquier visión integradora de nuestros intereses como nación se enfrenta con el posible desacuerdo de dos partes en liza casi iguales en número. 

 

Este proceso de polarización y falta de cooperación lo estamos viendo igualmente en distintos países en el momento actual, donde la aceleración de las comunicaciones -las redes sociales – está facilitando actuaciones de los servicios de inteligencia sobre otros países. 

 

No es fácil, por tanto, entender de forma unívoca cómo ha surgido “el bloquismo” como estilo de gobierno en nuestros países y tampoco qué papel viene jugando en dicho proceso el crecimiento de los partidos iliberales de extrema derecha en estos años, promoviendo pactos reactivos entre el resto de partidos para tratar de cerrarles el paso a las instituciones, por cierto con éxito discutible…  

 

Enfrentamiento o diálogo en el mundo actual.-

 

El ejemplo del mundo laboral puede ayudarnos a entender el contraste con el cambio dado en la vida política española. En las relaciones laborales entre empresa y trabajadores previo a poder declarar un conflicto colectivo hay que afrontar una fase de mediación entre las partes, donde cada cual pueda poner sobre la mesa sus intereses y sus necesidades, lo que obliga, de facto, al reconocimiento del otro como interlocutor válido. El fenómeno de la mediación en el mundo laboral es esencial para la existencia de unas relaciones sanas entre diferentes e imposible de llevar a cabo sin un reconocimiento mutuo de la legitimidad de los intereses de cada cual. Este fenómeno, que vemos también en las relaciones entre médico y paciente - donde es muy difícil imaginar un trabajo terapéutico exitoso sin la confianza y colaboración del paciente de un lado, y el respeto del terapeuta al discurso del paciente más allá de su acuerdo o desacuerdo con el mismo del otro -, se acaba perdiendo en “el bloquismo” donde la diversidad legítima a derecha e izquierda es sustituida por un asunto de buenos y malos. Sin embargo, sin la existencia de un reconocimiento del adversario político como interlocutor legítimo es difícil poder hablar con sentido de la práctica de una democracia real.

 

La incertidumbre de los jóvenes frente al futuro.-

 

Para acabar, si uno se acerca a la manera como la gente joven siente hoy nuestro país y su futuro en él, su sentimiento principal es el de incertidumbre. ¿Podrá acabar ésta siendo la principal herencia que dejemos a nuestros hijos y nietos la generación con la que llegó la democracia a nuestro país?.

 

  1. El Partido Popular nace en 1989 como resultado de la refundación de la vieja Alianza Popular organizada por antiguos ministros de Franco al inicio de la transición (1976) y cuyo principal impulsor fue Manuel Fraga. Un año después de la refundación del partido, Fraga pasaria el testigo a Aznar quedándose como Presidente de Honor.
  2. Entre ambos, un desencanto creciente con los dos grandes partidos y frente a los nacionalismos vasco y catalán dará lugar a dos partidos de corte centrista, Ciudadanos (2006) y UPyD (2007).
  3.  Así ocurrirá en 1993 con el PSOE de Felipe González y en 1996 con el PP de Aznar.
  4.  En el caso del ayuntamiento de Madrid en 1989 asistimos a la moción de censura presentada por PP y CDS contra el alcalde socialista Juan Barranco. 
  5.  Entre nosotros la no consolidación de los partidos que han tratado de ubicarse entre los dos partidos centrales ha sido siempre un hecho
  6. O la habitual tendencia de los partidos centristas – y antinacionalistas – a llegar a acuerdos con el PP
  7. El último esfuerzo realizado en este campo se lo debemos a Rubalcaba quien en sus dos años de Secretario General del Partido (de 2012 a 2014) trató de impulsar un cambio en la estructura territorial promoviendo una estructura federal del Estado español que llevaba consigo cambios en la propia Constitución.
  8. Al hilo de estos cambios, un tema de especial interés hoy para el debate podría ser, cómo los partidos políticos, creados en el siglo XIX en plena revolución industrial como partidos de masas habrían de adaptarse a las necesidades actuales de las democracias occidentales.  
  9. Esta falta de una posición definida de los españoles acerca de sus intereses como Nación en el mundo actual podría explicar que se puedan cambiar aspectos muy significativos de nuestra posición en el exterior – el caso de Marruecos y Argelia es un ejemplo reciente - de la noche a la mañana y necesitando echar mano simplemente de algunos argumentarios….
  10. Conviene diferenciar un argumento y “un argumentario” dentro de cualquier debate (también el político):  los argumentos afectan a la propia dirección de la medida o actividad a tomar, mientras que los argumentarios nacen una vez tomadas determinadas medidas para endulzarlas (publicitarlas, blanquearlas) y convencer de su bondad a los propios y a la población en su conjunto. El argumento está antes y va a influir sobre la decisión a tomar; el argumentario forma parte de la promoción a posteriori de una medida determinada ya decidida (en otro ámbito y lugar) y en marcha…
  11. El caso de Trump es revelador de cómo hacer “la nueva política”. Y de su éxito.
  12. Este podría ser otro debate pendiente de hacer. ¿Cómo reducir el peso electoral – expresión de su peso dentro de la sociedad - de la extrema derecha en nuestras sociedades marcadas por democracias liberales

 


INFORMACION SOBRE LA PROTECCIÓN DE TUS DATOS


Responsable: S.E.I. EDETRONIK. S.A

Finalidad: Envío de información solicitada, gestión de suscripción a la web y moderación de los comentarios.

Datos tratados: Comentarios: Datos identificativos (en el caso que te registres en la web) y comentarios.

Legitimación: Consentimiento del interesado.

Destinatarios: Utilizamos MDirector como plataforma profesional de envío de mails. Nos permite ofrecerte un servicio libre de SPAM y con total confidencialidad. Ellos únicamente almacenarán tu correo para poder realizar el envío.

Derechos: Puedes acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos que detallamos en el siguiente link

Información adicional En este link dispones de información adicional y detallada sobre la protección de datos personales que aplicamos en nuestra web.

CERRAR