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"La vanidad es tan anclada en el corazón del hombre que un soldado, un criado, un cocinero, un cargador se jacta y quiere tener sus admiradores." dijo Blaise Pascal, esto fue en el SXVII sin llegar a saber los efectos de la televisión y las redes sociales. 

Nuevas actividades terroristas de Hezbollah en Brasil

Nuevas actividades terroristas de Hezbollah en Brasil

La Policía Federal de Brasil, con ayuda del Mossad, ha desarticulado una célula terrorista de la organización libanesa chií Hezbollah que se disponía a realizar atentados contra objetivos de la comunidad judía y del Estado de Israel en ese país.


Tal como era previsible, la violencia entre los terroristas de Hamas y las Fuerzas de Defensa de Israel extiende sus consecuencias a otros escenarios. Los terroristas de Hamas y sus aliados los chiíes libaneses de Hezbollah e Irán intentan abrir nuevos frentes de combate realizando atentados en las comunidades judías de todo el mundo para dispersar y agotar el esfuerzo de inteligencia y seguridad israelíes y, al mismo tiempo, castigar a los gobiernos que apoyan a Israel en esta guerra desatada por Hamas, el pasado 7 de octubre, cuando invadió territorio israelí masacrando a la población judía que encontró a su paso.

 

Para operar en América Latina, Hamas cuenta con el apoyo de los libaneses de Hezbollah una organización terrorista que desde hace treinta años se ha instalado en las regiones de la Triple Frontera, entre Argentina, Brasil y Paraguay y del Chuí en cercanía de la frontera entre Uruguay y Brasil.

 

Hezbollah o Partido de Dios es una organización chií creada en 1982, en el valle de Bekaa, en El Líbano. Este grupo reivindicó el ataque a la Embajada de Israel en Buenos Aires -el 17 de marzo de 1992- que provocó 29 muertos y 242 heridos como una venganza por el asesinato del jeque Shaaykh Abbas al-Musawi, llevado a cabo por helicópteros israelíes cuarenta días antes en febrero de 1992.

 

El gobierno argentino considera a Hezbollah también responsable del atentado explosivo contra la sede de la Asociación Mutual Israelí Argentina -AMIA-, en Buenos Aires, el 18 de julio de 1994, que produjo 85 víctimas fatales y más de trescientos heridos.

 

Hezbollah ha sido reconocida como organización terrorista internacional por los Estados Unidos, la Unión Europea y Argentina.

 

La Triple Frontera en la mira

Las denuncias sobre actividades terroristas islamistas en la Triple Frontera comenzaron aproximadamente en 1992, después del atentado explosivo que destruyó la embajada de Israel en la ciudad de Buenos Aires. Probablemente debido a que el terrorista que adquirió el vehículo que se empleó como “coche bomba” se identificó por medio de una cédula de identidad brasileña. Automáticamente las sospechas se dirigieron a las comunidades islámicas en la zona. Los servicios de inteligencia de varios países comenzaron a revisar la zona de la Triple Frontera, la región del Chuí en la frontera entre Uruguay y Brasil y una mezquita en la ciudad de Buenos Aires. 

 

Se dijo inmediatamente que como la mayoría de los miembros de dichas comunidades árabes eran de origen libanés y tenían familiares en el valle de la Bekaa, precisamente el centro de operaciones de la organización Hezbollah, que eran potenciales simpatizantes, o incluso elementos vinculados con dicha organización. Nunca se probaron debidamente esas acusaciones. 

 

Las autoridades han logrado detener a algunas personas con antecedentes terroristas que apoyan esas presunciones.

 

En noviembre de 1996, la Policía Federal de Brasil descubrió en Foz de Iguazú a Marwan Al Saffi, a quien las autoridades estadounidenses vinculaban con el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, realizado en 1993. El terrorista logró escapar a la ciudad de Asunción donde las autoridades paraguayas lograron detenerlo y extraditarlo inmediatamente a los Estados Unidos.

 

A principios de 1999, las autoridades uruguayas detuvieron al egipcio El Said Asan Ali Mohamed Mokhles. Un terrorista perteneciente a la organización egipcia Gamma’a al’Islamiyya  que había participado en el ataque al templo de Luxor, que produjo 58 muertos entre los turistas extranjeros que visitaban el lugar. 

 

Mokles era un notorio terrorista islamista que había vivido en Arabia Saudita y recibido entrenamiento en Afganistán. Él fue detenido al intentar ingresar a la localidad uruguaya de Chuí con un pasaporte falso adquirido en Ciudad del Este. Las autoridades egipcias solicitaron inmediatamente su extradición.

 

En febrero de 2000 las autoridades paraguayas detuvieron en Ciudad del Este al libanés Alí Khalil Merhi, considerado uno de los principales recolectores de fondos de Hezbollah.

 

El 29 de noviembre de 2000 las autoridades paraguayas detuvieron, en la ciudad de Encarnación, al ciudadano libanés Salah Abdul Yasine, un terrorista perteneciente a la Gamaa Islamiyya. Yasine tenía en su poder gran cantidad de documentos falsos, entre ellos un pasaporte colombiano con el cual había ingresado a Paraguay un mes antes a través del aeropuerto Silvio Pettirossi de Ciudad del Este. Las autoridades vincularon al terrorista libanés con la preparación de atentados contra las embajadas de los Estados Unidos e Israel en la ciudad de Asunción. Los mismos se habrían llevado a cabo con la participación de miembros de la comunidad islámica de la zona.

 

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 despertaron una verdadera paranoia con respecto a la Triple Frontera. Inmediatamente la región pasó a considerarse en un verdadero nido de terroristas dispuestos a atacar territorio estadounidense.

 

Todo se originó, según la edición del boletín Jane’s Terrorism and Security Monitor, de octubre de 2001, en la declaración de un marroquí detenido por delitos comunes. Gueddan Abdel Fatah, un estudiante marroquí de 27 años, fue arrestado en Brasil a comienzos de ese año bajo cargos de asaltar un taxi en San Pablo. Había entrado al territorio brasileño con un pasaporte emitido en Venezuela. Se lo condenó a 64 meses de prisión y se encontraba cumpliendo la condena. 

 

Fatah contactó a su abogada, el 5 de septiembre de 2001, pidiéndole que entregara “con urgencia” una carta a las autoridades de Brasil, Estados Unidos e Israel. Le dijo que quería alertarlos sobre un ataque con “dos explosiones” que tendría lugar en los Estados Unidos.

 

El 10 de septiembre, cuando se enteró que su carta no había sido entregada, Fatah se puso muy violento, diciendo que ya era muy tarde para evitar una tragedia. Tras el ataque terrorista del día siguiente en Nueva York, el aviso del marroquí adquirió nueva importancia. Fatah dijo a las autoridades brasileñas que se había enterado de la preparación del atentado en una mezquita de Foz de Iguazú. 

 

La zona de la Triple Frontera tomó tal importancia en materia de terrorismo internacional que, según la revista Newsweek, el 18 de septiembre de 2001, siete días más tarde del atentado a las Trade Word Center y al edificio del Pentágono, Douglas J. Feith presentó al presidente George W Bush un plan de respuesta militar que incluía el bombardeo y posterior invasión de la zona.

 

Douglas J. Feith era el tercer funcionario en jerarquía del Departamento de Defensa estadounidense, por detrás de subsecretario Paul Wolfowitz y del secretario Donald Rumsfeld, y se desempeñaba como jefe de la Oficina de Planes Especiales. 

 

Newsweek señalaba como fuente el apéndice 75 de los capítulos 10 y 11 del informe de la comisión bicameral del Congreso de los Estados Unidos abocada a la investigación de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Según este informe, Feith presentó un plan alternativo cuyo objetivo consistía en atacar simultáneamente tres blancos sorpresivos a modo de respuesta contundente destinada a dar un mensaje al mundo de que los Estados Unidos respondía militarmente al terrorismo. Esos tres blancos estaban constituidos por la Triple Frontera, el sur de Asia e Irak.

 

Desde entonces las agencias de inteligencia estadounidenses y diversos expertos en terrorismo de esa nacionalidad sostienen que las células terroristas islámicas de Ciudad del Este, son la principal amenaza a la seguridad para los Estados Unidos en el continente americano. 

 

Esta apreciación debe ser analizada con cautela. Sin embargo, es evidente que en la zona de la Triple Frontera se ha detectado la presencia de miembros de organizaciones del terrorismo yihadista: Hezbollah, Hamas, Gama’a al’Islamiyya e incluso de Al Qaeda, que viven o mantienen negocios en Brasil.

 

Farouk Abdul Hay Omairi, sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos e incluido en junio pasado por las autoridades argentinas en la lista enviada a Interpol de la red que posibilitó los atentados a la AMIA, aún vive en Brasil. Tras ser detenido por narcotráfico, Omairi está libre y vive en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú.

 

En Brasil siguen activas las empresas de otro miembro de Hezbollah que figura en la lista de las autoridades argentinas sobre la AMIA, Salman Raouf Salman. Incluido en la misma lista está Hussein Mounir Mouzannar, que desde el estado brasileño de Santa Catarina se ha trasladado ahora cerca de la Triple Frontera, a Mingua Guazú en Paraguay.

 

La Policía Federal brasileña también tiene constatada desde hace tiempo la relación entre Hezbollah y el crimen organizado brasileño, que puede potenciar el accionar del grupo terrorista en el continente americano. 

 

También es posible que parte de la limosna –zaqat- que los ricos comerciantes árabes de la región destinan a financiar movimientos e instituciones de caridad islámicos, pueda terminar en manos de estas organizaciones yihadistas.

 

Pero no hay que sobredimensionar la participación de la Triple Frontera en las actividades del terrorismo internacional. La comunidad árabe de la zona está tan vinculada al terrorismo como puede estarlo cualquier otra comunidad islámica del mundo. En toda congregación árabe habrá personas más o menos en contacto con grupos terroristas, o que concuerdan más o menos con las acciones violentas llevadas a cabo por los terroristas yihadistas contra blancos estadounidenses o israelíes: Todas contribuyen –voluntaria o involuntariamente- en alguna proporción, a financiar a las organizaciones terroristas y sirven de refugio a elementos terroristas que escapan a la persecución de las autoridades, se reponen de sus heridas o preparan sus futuros ataques.

 

La célula de Hezbollah desarticulada

 

El pasado 7 de noviembre, la Policía Federal de Brasil anunció que gracias a la cooperación con el Mossad (servicio de inteligencia exterior de Israel) había desmantelado una célula terrorista de Hezbollah, compuesta, hasta donde se sabe, por trece personas, en la llamada “Operación Trapiche”.

 

Las autoridades brasileñas detuvieron en el Aeropuerto Internacional Guarulhos de la ciudad de São Paulo a un dos hombres de nacionalidad brasileña que arribaron en vuelo proveniente de Beirut con el propósito de realizar atentados contra edificios de la comunidad judía. Brasil posee la segunda comunidad judía más numerosa de América Latina después de Argentina.

 

La Policía Federal emitió órdenes de detención para otras once personas en la ciudad de São Paulo, Minas Geráis y Brasilia, sin que trascendiera la identidad de los detenidos.

 

Al conocerse esas detenciones, a Confederación Israelí de Brasil dijo que ve con “mucho temor” la hipótesis de que sospechosos asociados a Hezbollah “vengan para realizar atentados” y felicitó a las autoridades del país por “actuar de forma preventiva”. “Toda la comunidad judía quiere que Brasil siga siendo un lugar de convivencia armónica” y “que esos criminales sean castigados con todo el rigor de la ley", indicó el vicepresidente de la asociación hebrea, Daniel Bialski.

 

Coincidentemente con estos hechos, el 10 de noviembre, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Hosein Amirabdolahian, durante una conversación telefónica con su homólogo qatari, Mohamed bin Abdulrahman al Thani declaró que: Dada la intensidad de la guerra contra civiles de Gaza es inevitable que el conflicto se expanda más allá de la zona”, según un mensaje difundido a través de su cuenta en la red social X, antes conocida como Twitter.

 

Esta advertencia de Irán, confirma que patrocinará atentados en todos los países occidentales contra intereses israelíes. Lógicamente estos ataques también producirán víctimas y daños entre la población local no judía de esos países.

 

Para cumplir con su amenaza, Irán apelará a las organizaciones que, como Hezbollah o el Frente Polisario, ha estado apoyando, financiando, armando y entrenando para llevar a cabo ataques terroristas.

 

Los iraníes contarán, para implementar estos ataques, también con las facilidades y el apoyo que pueden proporcionarle sus gobiernos aliados de América Latina: Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia. 

 

Los servicios de inteligencia y seguridad de Occidente deberán extremar sus esfuerzos de vigilancia sobre las actividades de estos grupos.

 

Resulta evidente que Irán está aprovechando el conflicto entre Hamas e Israel para impulsar sus propios intereses de desestabilizar a Occidente e intentar incrementar su influencia internacional.

 


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