Andalucía no solo se juega el modelo de Gobierno, se juega el modelo de Democracia

Andalucía no solo se juega el modelo de Gobierno, se juega el modelo de Democracia

Las elecciones de este domingo 19J pasarán a la historia por ser la fecha clave en la que los andaluces se jugaron, no sólo un modelo de gobierno, sino posiblemente un modelo de Democracia. Y sobre todo por el serio riesgo de un retroceso involucionista en derechos y libertades. Ante el avance de la extrema derecha en Europa, hasta ahora por los partidos de izquierdas y también los conservadores moderados (la familia Popular en la UE) han reaccionado y lo han frenado. Esto en Andalucía el PP no lo hizo en las elecciones del 2018 ni lo hará en el futuro. Tampoco en España . El presidente popular en funciones, Juanma Moreno Bonilla siempre ha estado dispuesto a entregarse a los brazos del Vox, de Macarena Olona, si hiciera falta. Y lo cierto es que, puede hacer falta. Todo el PSOE en pleno se ha volcado para que esto no suceda, aunque, el hecho de ser un  candidato nuevo, Juan Espadas, poco conocido, no ayuda mucho. Estas elecciones también van a medir la estatura nacional de Pedro Sánchez, Núñez Feijóo y Yolanda Díaz.

El Psoe se la ha jugado casi sin darse cuenta. Pero sobre todo sin capacidad de reacción. Desde Madrid han arropado al candidato, Juan Espadas, todos los líderes oficiales y cercanos a Sánchez. Han acudido desde Bolaños, Santos Cerdán, Adriana Lastra, Felipe Sicilia... también  Maria Jesus Montero, Cristina Narbona, o el ex presidente Rodríguez Zapatero, algunos barones regionales, e incluso han acudido a la personalidad política de mayor tirón tanto nacional como andaluz, la ex vicepresidenta Carmen Calvo.

Veremos si la jugada está bien tirada. Y sobre todo, veremos si la izquierda al Psoe, Por Andalucía, con Inma Nieto y Adelante Andalucía, con Teresa Rodríguez, moviliza lo suficiente para sumar al socialismo y exorcizar al fascismo que asoma la bota, cada vez con más pulsión. El popular, Moreno Bonilla ha pasado de ser un líder que gobierna la Junta por chiripa (con unos pésimos resultados hace tres años y medio) gracias al auge de CS, que cae en picado, a ser un político en su sillón, que no se mueve un milímetro por si lo pierde. El sabe, aunque lo calla, que en caso de poder gobernar, tendrá que hacerlo "sometido a Vox". Y Vox, ya está anunciando medidas de calado cuasi fascista.

Hoy mismo sabremos si el modelo de Democracia ha sufrido un punto de inflexión en Andalucía. En las últimas elecciones andaluzas, 2Dic del 2018, el PP se abrazó con Vox  e impuso algunas de sus medidas de regresión: recortes en igualdad, recortes en servicios sociales, recortes en Educación, Sanidad, negación de la Violencia Machista, cierre de lugares de protección social a mujeres maltratadas, a inmigrantes, etc. Por eso, cada voto este domingo ha sido y es imprescindible. El lema de la izquierda: “si votamos ganamos”, ha tenido que luchar contra la abstención, la pérdida de las ilusiones, el desgaste… La Junta Electoral andaluza tampoco ha estado exenta de polémica, a punto estuvo de no poderse presentar la ultra Macarena Olona, que en un juego de filibusterismo -más habitual de lo que se desearía, hay que decirlo- se tuvo que empadronar en  Salobreña, Granada, un pueblo donde nunca había puesto un pie. 

Además, estas eleciones andaluzas arrojarán datos muy orientativos sobre las estaturas de los dos líderes de los grandes partidos: Pedro Sánchez, Psoe y Alberto Núñez Feijóo, PP. A los que hay que añadir, en esta ocasión, el peso de la vicepresidenta Yolanda Díaz. A la que el Gobierno de Sánchez ha ayudado a ganar presencia y liderazgo entre las izquierdas e incluso entre los simpatizantes del Psoe. Pase lo que pase, los resultados tendrán una lectura nacional. El miedo socialista es que ese alto porcentaje de indecisos se queden en casa (a las 14:00 horas ya había subido la participación una media de 5 puntos sobre las anteriores)  y que regalen las elecciones a la derecha y a la extrema derecha. Y el miedo de Bonilla es no alcanzar los escaños necesarios y depender de Vox. Por su parte Vox, sabe que pase lo que pase, siempre gana...¡porque no tiene nada que perder! y su discurso populista le sale gratis total.

Por otro lado, el tirón de la vicepresidenta (IU) Yolanda Díaz también es imprescindible en estas elecciones, para poder sumar entre las izquierdas y tener la opción de formar gobierno. Aunque está difícil.  También habrá que reflexionar, una vez más, sobre las consecuencias de la división de las izquierdas, por un lado Adelante Andalucía (una escisión de UP, de Teresa Rodríguez) y Por Andalucía (el resto de UP, liderado por la representante de IU y “Yolandista”, Inma Nieto). Candidatas con gran tirón ambas dos.

Esta división castiga a la hora de sumar diputados, ya que, como es sabido, el reparto de escaños, tanto en la Junta de Andalucía, como en el resto de España, se rige por el sistema de La ley D´Hont. Que hace un cálculo proporcional dividiendo el número de votos emitidos por cada partido entre el número de escaños con los que cuenta cada circunscripción. En definitiva, que en lugares más pequeños, hacen falta menos votos para conseguir un escaño.

En total son 109 los escaños que se disputan Andalucía. Éstos se reparten entre las ocho provincias de la Comunidad Autónoma, que son las circunscripciones electorales, pero no de manera equitativa. A cada provincia le corresponde un mínimo inicial de ocho diputados, que, sumados, son 64 escaños. Para llegar a los 109 totales, faltarían por adjudicar 45 diputados.

Así quedan repartidos por provincia: Almería: 12 diputados; Cádiz: 15 diputados; Córdoba: 12 diputados; Granada: 13 diputados; Huelva: 11 diputados; Jaén: 11 diputados; Málaga: 17 diputados; Sevilla: 18 diputados. Sevilla es la provincia que más escaños obtiene. Para mayoría absoluta, que es lo ha obtenido durante casi treinta años el Psoe, se necesitan sumar 55 escaños.

Las encuestas, en esta ocasión se han puesto del lado de las derechas. Ciudadanos es posible que saque algún o algunos escaño, pero será bastante insignificante por la caída de esta formación política en todas las regiones. La cosa está en que el Psoe junto con Adelante y Por Andalucía, alcancen esos 55 escaños. Y esto lo podrían alcanzar, según fuentes socialistas, si el electorado progresista y de izquierdas se moviliza. El porcentaje de abstención para la izquierda es decisivo. En cambio, Moreno Bonilla se ha mostrado durante toda la campaña, automplaciente, encantado de conocerse, y tratando de ponerse de perfil, para no meter la pata. En cierto modo, son unas elecciones regaladas. Ya habrá tiempo para analizar este aspecto.

El sistema electoral andaluz establece que los partidos que no consigan, al menos, el 3% de los votos de la circunscripción quedan excluidos del reparto de escaños. Las candidaturas que no estén excluidas se ordenan de mayor a menor número de votos. El siguiente paso es dividir el número total de cada candidatura entre 1, 2, 3 y 4 y así sucesivamente, tantas veces como escaños haya a repartir. En estas elecciones, se ha multiplicado las solicitudes del voto por correo, pero ondea la sombra de la abstención como una amenaza para las izquierdas. 

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