Los países de la Unión Europea seguirán negociando esta semana para intentar lograr la unanimidad necesaria que permita prohibir todas las importaciones de petróleo ruso, ya sea crudo o refinado, a la Unión Europea, como respuesta a la guerra de Ucrania. La reunión de los Veintisiete, este domingo, concluyó sin acuerdo tras una hora y media de debate en la que ha quedado constancia de que Hungría, República Checa y Eslovaquia mantienen reservas a la medida y reclaman "más garantías" sobre el suministro alternativo.
El embargo al petróleo sigue siendo la principal dificultad de los socios de la Unión Europea para sacar adelante el sexto paquete de represalias del bloque contra el Kremlin, como consecuencia de la guerra en Ucrania.
Los Veintisiete fueron incapaces de consensuar las nuevas sanciones que se impondrán a Rusia, por lo tanto seguirán negociando durante la semana para intentar lograr la unanimidad necesaria que permita prohibir todas las importaciones de petróleo ruso a la UE, ya sea crudo o refinado, después de que este domingo Hungría, República Checa y Eslovaquia mantuvieran sus reservas en una reunión convocada en Bruselas a nivel de embajadores para tratar de desbloquear el pacto.
La propuesta del Ejecutivo comunitario, presentada el miércoles, aspira a prohibir las importaciones de petróleo ruso en la UE seis meses después de la entrada en vigor de las sanciones, mientras que en el caso del petróleo refinado el plazo se amplía a ocho meses.
En el caso de Hungría y Eslovaquia, gozarían de un plazo mayor, hasta el 31 de diciembre de 2023, pero a ambos países les parece corto y a ellos se unió también República Checa, que pidió que fuera de tres años.