Entrevista a Carmen Flores Rodríguez, presidenta de FAMS

“Las familias monomarentales tienen la doble lucha de mantener a su familia y de demostrar constantemente que no son malas madres”

“Las familias monomarentales tienen la doble lucha de mantener a su familia y de demostrar constantemente que no son malas madres”

Hay un punto de encuentro en nuestro país que es refugio y respuesta a un modelo de familia estigmatizado y dejado de la mano de las Instituciones: es el de la monomarentalidad. Se trata de la FAMS, “una asociación que a sabiendas de lo que significa que las madres saquen adelante y a solas a una familia, brinda asesoramiento en cuanto a servicios y ayudas que puedan existir, así como de entidades en las diferentes comunidades autónomas para fomentar el tejido asociativo de familias monomarentales en todas las comunidades autónomas”, explica Carmen Flores Rodríguez, su presidenta.

Y es que como Flores Rodríguez denuncia “en España hay familias de primera y familias de segunda”. Y da fe de ello contando cómo por ejemplo en los últimos cinco años, en materia de conciliación y corresponsabilidad, “no se ha tenido en cuenta a nuestras familias como un modelo de familia de pleno derecho, provocando distintas situaciones de discriminación por indiferenciación que perjudican gravemente a los derechos de las mujeres y de la infancia y adolescencia. Un agravio que nos estamos viendo obligadas a reclamar ante los tribunales, como es en el caso de las demandas que están interponiendo decenas de familias monomarentales, con multitud de sentencias favorables, para lograr la acumulación de la duración de los permisos parentales ante la inacción del Estado”, resalta.

 

La invisibilización sinónimo de pobreza

 

Otra situación de exclusión es la de la Nueva Ley de la Vivienda. “No existe ninguna referencia ni regulación específica que nos tenga en cuenta”, añade. Algo que le provoca indignación ya que según los últimos datos publicados por el INE prácticamente la mitad de las familias monoparentales en España está en riesgo de pobreza o exclusión social. “No somos pobres, estamos empobrecidas por la falta de reconocimiento legal y el olvido sistemático de nuestras familias en el diseño y redacción de las leyes y políticas públicas como el Proyecto de Ley Estatal por el Derecho a la Vivienda”.

 

Un proyecto que desde dicha organización señalan que, al carecer de perspectiva feminista, así como de infancia impacta directamente en tales familias. “Desde FAMS siempre trasladamos la necesidad de un equilibrio entre tres ámbitos básicos como son vivienda, conciliación y trabajo. Si no hay equilibro entes ellos, la situación de las familias se ve de nuevo vinculada a una situación de vulnerabilidad. Necesitamos políticas públicas para acceder en condiciones de equidad y justicia social a las ayudas de vivienda publica y así dar solución al olvido que padece nuestro modelo familiar y que es producto de la discriminación estructural que sufrimos. Es por eso que nos parece importante resaltar que la vivienda es un bien básico y universal, como reconoce nuestra Constitución”.

 

 

Así las cosas, Flores añade que las pocas políticas específicas que existen para ellas siempre están supeditas a renta o número de menores a cargo. “Confiamos en que en la próxima Ley de Familias que tiene prevista su aprobación antes de que finalice 2022, solucione esta situación. Desde FAMS se realizaron en 2021 una serie de aportaciones en las que llevamos trabajando desde 1994 y que iban vinculadas a nuestra reivindicación histórica que era una Ley de Familias Monoparentales, confiamos en que estas aportaciones hayan sido incorporadas a la Ley y podamos ser consideradas como familias de pleno derecho”, explica. 

 

Por eso es tan importante para FAMS reclamar los derechos que aún no tienen desde el término de lo monomarental. “Poner nombre a una realidad, visibilizar la feminización de este modelo familiar, nombrar que de los aproximadamente 8 millones de familias con hijos e hijas que hay en España un 8,4% de ellas, o lo que es lo mismo 1.582.500 de ellas están encabezadas por mujeres es muy importante porque están discriminadas, entre otras razones por dos que son cruciales: la de ser mujer y ser madre”, dice. 

 

  • ¿Se sigue viendo a las madres desde el victimismo? ¿En qué lo notáis?

 

La imagen de las madres solteras no ha gozado nunca de una buena fama. El franquismo despojó a las mujeres de cualquier tipo de derecho, volviendo a colocarlas en una posición de subordinación absoluta respecto al hombre. Las mujeres que por cualquier motivo se salían del papel que les había sido asignado eran perseguidas y “reformadas” según los patrones establecidos, si a ese hecho sumamos que quedaba una prueba viviente de su “desviación” entonces pasaban a ser automáticamente condenadas a la exclusión social. Este estigma de “mala mujer” se arrastra desde entonces provocando que se discrimine a estas mujeres y en consecuencia a sus hijos e hijas. 

 

  • ¿Hasta dónde llega este estigma?

 

A que estas madres además de luchar por mantener a su familia en una sociedad pensada y diseñada para familias biparentales, tengan que luchar constantemente para demostrar que no son malas madres. Compatibilizar el trabajo con el cuidado de los menores provoca que muchas de ellas tengan que recurrir a trabajos por horas o a jornada reducida y como consecuencia una menor remuneración. Todos estos factores unidos a la crisis provocada por la pandemia de la Covid19 y ahora la situación bélica hacen que las familias que tienen menos recursos se vean avocadas a situaciones de exclusión social y a la pobreza, situación en la se encuentran aproximadamente la mitad de estas familias vive en estas condiciones, el 49,1% según los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. 

 

  • ¿Cómo es posible que siga habiendo tanta falta de conocimiento de toda esta realidad? 

 

Ser un modelo familiar que no goza de buena fama sumado a la falta de reconocimiento normativo, provoca que se nos invisibilice, y cuando no es así se nos asocia a un modelo de familia desestructurado por estar incompleto, por la falta de una figura paterna, vinculando la monomarentalidad a situaciones de violencia, fracaso escolar, vandalismo… De hecho, en 2019 tuvimos que poner una queja frente al Defensor del Pueblo por la publicación de un estudio en el que se perpetuaban estos clichés.

 

  • ¿Cuáles son las consecuencias de ser las olvidadas entre las olvidadas?

 

La falta de reconocimiento de nuestro modelo familiar supone que, a la hora de redactar y planificar medidas y ayudas, las familias monomarentales no sean tenidas en cuenta, y por tanto no se responda a sus especificidades ni sus necesidades. Y cuando se tiene en cuenta que es un modelo familiar más y se nombre en el desarrollo de ayudas, pero no se las dota de definición o se hace una definición muy estricta, provoca que las más vulnerables acaben siendo excluidas como es el caso de Ingreso Mínimo Vital. 

 

  • La covid, la crisis, ahora la guerra… ¿hasta dónde os devasta la situación en los hogares? ¿El riesgo de pobreza es ahora más realidad por todo ello?

 

Todas estas crisis han afectado a la población en general, pero es cierto que es en las crisis cuando las familias que se encuentran al borde del abismo, acaban cayendo en las situaciones de riesgo de exclusión y pobreza, nuestras familias están siempre al filo de ese abismo por lo que ya la Crisis de la Covid 19 ya nos ha colocado al filo de la pobreza. Con la subida de los alimentos, la factura de la luz, pero con los sueldos en permanente congelación, las familias monoparentales se ven cada vez más empobrecidas. El estudio que realizamos y llamado “Historias que cambian. Vulnerabilidad de las familias monoparentales frente a la Covid-19”, indica que el 23% de las familias monoparentales tuvieron que mudarse de sus hogares en plena pandemia, de las que el 62,65% indican que dicho cambio es por la necesidad de ayuda con el cuidado de sus hijos e hijas, o el desempeño de su trabajo. 

 

El hecho de que este modelo de familia esté encabezado por una mujer nos indica que está atravesado por la dimensión de género -hecho respaldado por los índices que afectan a este modelo familiar en la Encuesta de Condiciones de Vida- este modelo de familia está en un 49,1% riesgo de pobreza y/o exclusión social, y esta cifra es casi el doble de la que corresponde al resto de los hogares. La carencia material severa de los hogares monoparentales en relación con 4 de los 9 ítems es del 13,8%% y se eleva hasta más de la mitad, un 52,2%, en relación con 2 de los 9 ítems de la tasa AROPE.

 

  • ¿Qué hay de la carga mental? ¿Cómo os sentís tirando del carro y estando siempre tan solas?

 

La pandemia global provocada por la Covid-19 ha traído grandes consecuencias en distintos ámbitos de la vida de las personas; se ha visto afectada la economía (grandes aumentos en las tasas de paro), la manera de entender la salud física (un mayor cuidado en ámbitos de limpieza, por ejemplo), e incluso la forma de socializar (existe cierta precaución a la hora de llevar a cabo un contacto físico incluso con personas cercanas). Todo ello potenciado por los meses de confinamiento estricto en los hogares. Por tanto, muchos de los hábitos cotidianos de las personas se han visto afectados y de una manera muy rápida, sin un proceso de adaptación. Y es imprescindible no olvidarse de uno de los mayores ámbitos en los que han repercutido estos sucesos: la salud mental y psicológica.

 

Es importante tener en cuenta este tipo de familias y su vulnerabilidad frente a la pandemia, ya que, es doble el esfuerzo a realizar en los cuidados y tareas domésticas de un hogar (el que hay un solo progenitor sobre el que recae toda la responsabilidad). Por ello, si la salud mental de las madres o padres se ha visto afectada a raíz de la pandemia, no pueden llevar a cabo las tareas del hogar y hacia sus hijas e hijos con normalidad.

 

  • Además, habéis detectado que esto provoca el abandono de la propia salud de las madres

 

Es una de las cuestiones que se han detectado en los dos estudios realizados por FAMS y que la Covid-19 ha agravado, afectando también a sus hijos, ya que en situaciones como la vivida lo urgente no ha dejado espacio para ocuparse de lo importante. Según el estudio que ya mencioné el 66,25% de las personas encuestadas dice haber sufrido más estrés y el 63,50% más ansiedad. A ello, le secundan el tener más cansancio del habitual (en un 56,50%); y el sentimiento de soledad (en un 53,25%). En cuanto a la salud de las hijas e hijos, el 50,25% afirma que sus hijas e hijos han padecido mayores niveles de ansiedad; el 41% considera que han estado más demandantes de lo habitual; el 26,25% que han tenido más miedo; el 23% asegura que sus hijas e hijos han llegado a tener trastornos del dueño; el 22,50% que han estado más irascibles; y el 20,75% que han estado más contentos de pasar más tiempo en casa. Este año pretendemos ahondar en la salud mental de las madres con la realización de un nuevo estudio.

 

Nuria Coronado Sopeña es periodista, conferenciante y formadora en comunicación no sexista. Además es autora de Mujeres de Frente y Hombres por la Igualdad (Editorial LoQueNoExiste); Comunicar en Igualdad (ICI), documentalista de Amelia, historia de una lucha (Serendipia) y Premio Atenea 2021 @NuriaCSopena

 

INFORMACION SOBRE LA PROTECCIÓN DE TUS DATOS


Responsable: S.E.I. EDETRONIK. S.A

Finalidad: Envío de información solicitada, gestión de suscripción a la web y moderación de los comentarios.

Datos tratados: Comentarios: Datos identificativos (en el caso que te registres en la web) y comentarios.

Legitimación: Consentimiento del interesado.

Destinatarios: Utilizamos MDirector como plataforma profesional de envío de mails. Nos permite ofrecerte un servicio libre de SPAM y con total confidencialidad. Ellos únicamente almacenarán tu correo para poder realizar el envío.

Derechos: Puedes acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos que detallamos en el siguiente link

Información adicional En este link dispones de información adicional y detallada sobre la protección de datos personales que aplicamos en nuestra web.

CERRAR