En Mariúpol, una ciudad ucraniana de medio millón de habitantes, no hay electricidad, agua o comida. En una conversación con el Comité Internacional, el jefe de la oficina de la Cruz Roja dijo que los ciudadanos, de todas las edades, estaban enfermando de frío. En una ciudad devastada, la única opción de supervivencia para los habitantes es huir por un corredor humanitario que sea respetado por los rusos. El presidente de Ucrania pidió el alto al fuego para esta ciudad y para Volnovaja, y como respuesta, Rusia lanzó un tanque en el lugar exacto donde se situaba uno de esos corredores de escape. No obstante, hay miles de personas que han conseguido escapar de las bombas y de los frentes de batalla en distintas ciudades.
Volodímir Zelenski, el presidente de Ucrania, se ha comunicado con la población en un discurso desde su residencia oficial. Ha hablado de la situación actual de Ucrania con respecto a su invasora, Rusia, y que, a pesar de haber pedido un alto al fuego durante unas horas para dos de las ciudades más afectadas, Mariúpol y Volnovaja, Rusia ha seguido bombardeándolas.
A pesar de vivir una situación tan devastadora, el presidente celebró que gracias a corredores humanos ayer se pudieron salvar 40.000 vidas de ciudades como Irpin, Sumy o Bucha. Se les dio refugio y se les entregó alimentos y medicamentos.
Por su parte, Rusia ha solicitado para este viernes una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU, pues según ellos, el ejército ruso vio, en territorio ucraniano, indicios de que querían agredirles con ataques químicos y otras armas de destrucción masiva. Zelenski parece tenerlo muy claro, “Los rusos dicen que presuntamente estamos desarrollando armas biológicas y que estamos preparando un ataque químico. Eso me preocupa realmente porque si tú quieres saber cuáles son los planes rusos, hay que ver de lo que los rusos acusan a otros”.