Rusia y Bielorrusia han comenzado sus ensayos militares en territorio bielorruso, en una zona limítrofe con Ucrania y Polonia. El despliegue militar, que según la OTAN es el de mayor tamaño situado en Bielorrusia desde la Guerra Fría, llega en un contexto dominado por la crisis con Ucrania, lo que ha hecho saltar las alarmas de los socios occidentales ante una posible invasión rusa. Moscú y Minsk defienden que estas acciones militares están contempladas en los tratados internacionales y que su magnitud solo responde a la amenaza que perciben por la expansión de la Alianza hacia el este de Europa.
Las fuerzas armadas de Rusia y Bielorrusia han iniciado sus ejercicios militares conjuntos, "Determinación aliada-2022", que se realizarán en suelo bielorruso hasta el próximo 20 de febrero. En medio de un contexto político dominado por la crisis con Ucrania, Kiev y sus socios occidentales de la OTAN consideran que el despliegue representa una amenaza y que Rusia prepara una invasión.
Durante los próximos días se ensayarán operaciones de defensa de la Unión Estatal Rusia-Bielorrusia contra posibles agresiones exteriores, así como acciones de lucha antiterrorista. Los ejercicios se llevarán a cabo en un polígono militar en la región de Brest, que limita con Ucrania y Polonia, y en ellos participarán sistemas de defensa antiaérea con alcance de hasta 400 kilómetros, aviones de ataque a tierra y cazas.
Según el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se trata del mayor despliegue militar en Bielorrusia desde la Guerra Fría. Por su parte, la Casa Blanca ha denunciado el despliegue de 5.000 soldados en la zona fronteriza y la intención rusa de aumentar la cifra hasta los 30.000 hombres. Estados Unidos también ha asegurado que el despliegue incluirá los misiles tácticos Iskander, que según los militares rusos son capaces de atravesar el escudo antimisiles estadounidense.
Según el secretario general de la OTAN se trata del mayor despliegue militar en Bielorrusia desde la Guerra Fría
Mientras tanto, Rusia y Bielorrusia aseguran que los ensayos militares no violan ningún acuerdo internacional y que el gran tamaño de las acciones responde a la "amenaza sin precedentes" a la que están sometidos ambos países. Acusan a la OTAN de haber duplicado sus ejercicios durante el último año y de haber ampliado su presencia militar en la región.
"Estas no son las primeras maniobras conjuntas que se celebran en Bielorrusia. Se celebran periódicamente. Sí, la magnitud puede ser mayor que antes, pero también la situación es mucho más tensa", ha dicho el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, quien asegura que las unidades rusas serán retiradas una vez finalizados los ensayos.