Este lunes los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU han participado en una reunión extraordinaria para tratar la situación en la frontera de Rusia y Ucrania. La cita fue solicitada la semana pasada por Estados Unidos al observar que los esfuerzos diplomáticos por resolver la crisis no consiguen desbloquear la situación. El ejército ruso mantiene un importante despliegue de tropas militares en la frontera con Ucrania y las potencias Occidentales acusan a Moscú de estar planeando una invasión del territorio, como ya hizo en 2014 en la península de Crimea. Por su parte, Moscú exige garantías de seguridad y la promesa de que Ucrania no formará parte de la OTAN para retirar sus efectivos.
Los miembros del Consejo de Seguridad se han reunido este lunes para tratar el conflicto con Rusia por la situación en la frontera con Ucrania, apenas 24 horas antes de que se produzca una nueva llamada telefónica entre el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, para abordar las tensiones. Según recoge la cadena CNN, la representante de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Linda Thomas-Greenfield, ha comentado a la prensa que su país "pidió esta reunión para permitir a los rusos darnos una explicación de cuáles son sus acciones".
Sin embargo, el diálogo ha vuelto a transformarse en un cruce de acusaciones entre los principales actores involucrados en el conflicto. Estados Unidos ha señalado la "completa naturaleza de la amenaza" que Rusia supone para "la soberanía y la integridad territorial de Ucrania". "El despliegue de más de 100.000 tropas en la frontera con Ucrania es una amenaza a la seguridad internacional y a la Carta de la ONU" ha dicho la representante estadounidense.
Por su parte, el delegado ruso, Vasili Nebenzia, ha asegurado que las tropas "se encuentran en el lugar de su despliegue permanente, y no en la frontera ruso-ucraniana" y se ha quejado de que los socios actúan "como si esta agresión ya se hubiera producido". Finalmente ha instado a Ucrania a "cumplir los Acuerdos de Minsk", para lo que ha propuesto convocar la sesión anual del Consejo sobre los Acuerdos de Minsk el próximo 17 de febrero, cuando Rusia ostentará la presidencia de turno.
A pesar de no contar con representación permanente, la presidencia noruega ha invitado a Ucrania a participar en el debate. Su representante, Serhii Kislitskia, ha asegurado que "no se puede confiar" en la palabra de Rusia cuando afirma que no pretende invadir Ucrania y ha asegurado que se está dando un "aumento en la campaña de desinformación de Rusia, incluidas las acusaciones falsas de que Ucrania estaba preparando un ataque militar”, lo que considera “una evidencia directa de la falta de voluntad de Rusia para reducir la escalada y prepararse para justificar una posible agresión adicional”.
"Si Rusia es sincera sobre cómo abordar nuestras respectivas preocupaciones de seguridad a través del diálogo, Estados Unidos y nuestros aliados continuarán participando de buena fe. Si, en cambio, elige alejarse de la diplomacia y atacar a Ucrania, deberá asumir su responsabilidad y enfrentase a consecuencias rápidas y severas"
Tras la celebración del Consejo, el propio presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, ha emitido un comunicado en el que ha destacado que el encuentro supone un importante paso para demostrar el rechazo al uso de la fuerza. Estados Unidos sigue manifestando su predilección por la vía diplomática para resolver el conflicto, aunque incide en que si Rusia ataca a Ucrania tendrá que afrontar graves consecuencias.
"Si Rusia es sincera sobre cómo abordar nuestras respectivas preocupaciones de seguridad a través del diálogo, Estados Unidos y nuestros aliados continuarán participando de buena fe. Si, en cambio, elige alejarse de la diplomacia y atacar a Ucrania, deberá asumir su responsabilidad y enfrentase a consecuencias rápidas y severas", afirma el presidente en el comunicado.
Según recoge la CNN, dos trabajadores del Departamento de Estado estadounidense han confirmado que ya han recibido una respuesta por escrito de Rusia a las propuestas enviadas por EE.UU. y la OTAN. Uno de los portavoces del Departamento ha asegurado que siguen "plenamente comprometidos con el diálogo" y que están "consultando estrechamente" todos los pasos con el resto de los aliados.