Sobre la Agenda Feminista para el 2022 (y sus amenazas)

Sobre la Agenda Feminista para el 2022 (y sus amenazas)

El comienzo de un año nuevo es un buen momento para fijar los objetivos que queremos conseguir durante el mismo en cualquier ámbito de nuestra actividad. Fijar unas tareas, priorizarlas y establecer el tiempo para llevarlas a cabo, es una buena forma de conseguir llevarlas a buen fin. Uno de los objetivos importantes en mi vida es saber cómo puedo contribuir, siquiera sea mínimamente, a la mejora de las condiciones de vida de las mujeres, es decir, el feminismo y, como además soy socialista, practico el feminismo socialista. 

 

Es cierto que sin hacer un balance de lo planificado y lo conseguido durante el año anterior no deberíamos construir las metas del presente. Pero los resultados del año 2021 para la agenda feminista son bastante pobres, de forma que creo que no puedo eliminar casi ninguna tarea de la lista; así y todo, ha habido avances.

Un paso importante que se ha dado en el año 2021 para resolver un problema que afecta desproporcionadamente a las mujeres y sus hijas e hijos, ha venido de la mano de la aprobación de la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección de la infancia y adolescencia frente a la violencia, fundamentalmente porque prevé la suspensión general de las visitas de las hijas e hijos menores con el padre que esté incurso en un procedimiento penal por violencia de género. Complementada esta ley por la Ley 8/2021, de 2 de junio, que modifica en este mismo sentido el artículo 94 del Código Civil. Ha causado cierto escándalo en la extrema derecha que ha tratado, incluso, de plantear su inconstitucionalidad, pero era muy necesaria para evitar que en las rupturas familiares, máxime cuando hay violencia de género, se continúe ejerciendo esta violencia a través de las niñas y los niños.

Ha sido fundamental la determinación de las parlamentarias socialistas para conseguir este objetivo, que se acordó en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Esta medida es una forma eficaz de promover el derecho de la infancia a llevar una vida libre de violencia. Diría que este ha sido el avance más destacado del año desde una perspectiva feminista. Asimismo, es importante el acuerdo parlamentario alcanzado por todos los partidos demócratas, porque la extrema derecha no lo acordó, para prorrogar la vigencia del Pacto de Estado contra la Violencia de Género y también cabe señalar el esfuerzo económico realizado por el Gobierno para fortalecer la lucha contra la violencia de género.

A buen seguro olvido alguna cuestión importante, pero creo más oportuno centrar el foco en los objetivos de la agenda feminista para este año 2022.   

1.- La violencia de género es el problema principal que sufren las mujeres y sus hijas e hijos; terminar con todas las formas de violencia machista es una cuestión principal porque afecta a la calidad democrática de la sociedad que genera y tolera este déficit de democracia que afecta a más de la mitad de la población, las mujeres. Este año 43 mujeres y 8 niños y niñas han sido asesinadas por parejas y padres violentos. La mayoría de ellas, el 75%, nunca puso una denuncia, aunque en los tres primeros trimestres del año 110.723 mujeres denunciaron a sus maltratadores, imaginen qué pasaría si no existieran los Juzgados de Violencia sobre la Mujer y la Ley Integral –L.O. 1/2004, de 28 de diciembre-, que los creó, así como los recursos para las mujeres sobrevivientes a esta violencia asesina.

Para combatir la violencia de género el Gobierno ha destinado este año recursos económicos muy importantes, pero es necesario ejercer un control adecuado sobre el destino de los mismos por parte de las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos.

Y también este año 2021 se ha acordado, como decía más arriba, prorrogar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, lo que es una muy buena noticia, porque la experiencia ha demostrado que este instrumento de consenso es eficaz para luchar contra la violencia de género al tratarse de un importante compromiso político, institucional y social, con unos objetivos, un tiempo para conseguirlos y la dotación de unos recursos económicos que lo hagan posible. Una lástima que no se haya hecho aún una evaluación y sería deseable que, al vencimiento del actual Pacto en octubre de este año, se cuente no solo con los partidos políticos y con las instituciones, sino también con la sociedad civil representada por las asociaciones de mujeres, porque fueron ellas, además, las impulsoras y proponentes del Pacto.

2.- Otra forma de violencia machista, la prostitución, y la necesidad de aprobación de medidas para su abolición, sigue figurando en nuestra agenda como una tarea pendiente. Es crucial aprovechar esta legislatura para acometerla. Hay otros países cercanos que ya lo han hecho, y con buenos resultados. España no podemos, no queremos, ser el burdel de Europa cuando hemos sido bajo mandato socialista el país pionero en la lucha contra la violencia de género y sabiendo además como sabemos que la mayor parte de las mujeres prostituidas proceden de la trata de seres humanos, no hay justificación para no abordar ya este compromiso del Partido Socialista. 

3.- La prohibición y la penalización del alquiler de vientres, se lleve a cabo en España o en el extranjero, es otro de los objetivos pendientes de la agenda feminista. La pandemia ha puesto al ralentí esta forma cruel de obtener beneficios a costa del cuerpo y del sufrimiento de muchas mujeres pobres, pero volverá con fuerza en cuanto la pandemia lo permita; es necesario aprovechar este tiempo para, con valentía, poner fin a esta mercantilización del cuerpo de las mujeres y causa de muchos sufrimientos, que alcanza a sus hijas e hijos, que se convierten en objeto de comercio y se les impide conocer sus orígenes biológicos.

4.- La conocida como ley trans que presentó el Ministerio de Igualdad con un texto que fue matizado tras su paso por el Consejo de Ministros, pero que, en lo esencial, la libre autodeterminación del sexo, persiste en el texto actual, puede ser perjudicial para el avance feminista si llegara a aprobarse en los términos actuales. Porque plantea problemas para las mujeres y en consecuencia al feminismo, de los que destaco lo más relevantes:

Primero. El colectivo discriminado al que se debería referir es el colectivo de personas transexuales y la ley debería denominarse así, ley para la igualdad real y efectiva de las personas transexuales y…, no de las personas trans, que no significa nada. Apoyé en el año 2007 la denominada Ley Zerolo, destinada a superar las discriminaciones del colectivo de personas transexuales y continúo estando de acuerdo con ella actualmente; e incluso estoy de acuerdo con suprimir el requisito de la necesidad de hormonación durante dos años para acceder al cambio registral del sexo, porque creo que la ingesta de esa medicación durante años puede ser perjudicial. Pero relegar a las personas transexuales, es perjudicial para el colectivo que es de alguna manera utilizado como tapadera para otros fines.

Segundo. poder transitar de un sexo a otro sin tener que acreditar de ninguna manera que se es transexual y que se lleva en esa situación durante algún tiempo, significa convertir un deseo en un derecho en un asunto que produce efectos jurídicos y que no es inocuo para terceras personas (deportes de alta competición, recintos carcelarios, listas electorales etc.). El ejercicio de un derecho requiere que quien desea ejercerlo acredite que cumple los requisitos que la ley establece para acceder a ese derecho, en este caso, el texto sencillamente no establece requisitos. 

Tercero. Poder revertir el cambio de sexo a petición, transcurridos seis meses desde el cambio anterior, es algo también impropio de un estado de derecho que promueve como de los valores del ordenamiento jurídico la seguridad jurídica para toda la ciudadanía.

Cuarto. Dar respaldo estatal a las leyes de las Comunidades Autónomas que permiten y costean a cargo del sistema sanitario público la hormonación de menores con la exigencia laxa de muy escasos requisitos, no es la mejor manera de proteger adecuadamente el interés superior de aquellos, obligación que afecta a todos los poderes públicos en todas las resoluciones y decisiones que adopten.

Quinto. Es una nueva ley mordaza para el personal docente, sanitario y para las madres y los padres que consideren que sus hijas e hijos son libres para tener gustos o aficiones sin que ello signifique que son transexuales.

Sexto.- Se pone en peligro la paz de las mujeres en muchos ámbitos de la vida: vestuarios, gimnasios, aseos. Se neutraliza el esfuerzo de muchas mujeres para ser excelentes en actividades deportivas. Las estadísticas no podrán ser desagregadas por sexos, porque serán fluidas, variables a deseo, no por nacimientos. ¿Cómo podremos denunciar las brechas de desigualdad si será imposible probar cómo nos afecta desproporcionadamente una práctica o una política, perjudicando a las mujeres? ¡La paridad está en peligro! La paridad sí que es un derecho conquistado por las mujeres, reconocido por la Ley 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres, ley socialista, que lleva catorce años esperando que pase la crisis del 2008 para desplegar toda su fuerza en el camino hacia la igualdad de las mujeres, pero lo que no esperábamos era peores tiempos y eso es lo que en realidad supone la ley trans.

5.- No es mi deseo agotar la agenda feminista en este artículo. Pero quiero hacer mención a un problema que afecta seriamente a mujeres y niñas y niñas, que es la falta de perspectiva de género en la aplicación del Derecho.  El sistema judicial, excelente cuando debe dar respuesta a muchos y complicados problemas jurídicos de nuestra sociedad, fracasa estrepitosamente y muestra toda su herencia patriarcal no reconvertida en pensamiento igualitario cuando las mujeres denuncian a sus parejas por violencia machista. Por haber desprotegido los tribunales a mujeres que pidieron protección judicial para ellas y para sus hijas e hijos frente a la violencia machista que sufrían, ha sido requerido el estado español en varias ocasiones por el Comité de CEDAW y advertido por el GREVIO, el grupo de personas expertas del Convenio de Estambul. 

He apuntado los objetivos del feminismo socialista que me parecen más importantes o más urgentes para trabajar en su consecuencia este año. Soy consciente de que algunos de ellos requieren desgraciadamente un plazo más largo para conseguirlos, como es la erradicación de la violencia machista, pero hay otros objetivos que son realizables, solo dependen de la voluntad y de la decisión política. Las mujeres esperamos verlos satisfechos.

 

Altamira Gonzalo Valgañón

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