Una madre denuncia el proselitismo queer de los servicios sociales públicos de la Comunidad de Madrid

“En salud mental en lugar de ayudar a una menor maltratada, te dicen que asimiles que tu hija está muerta, pero que has ganado un hijo”

Una madre denuncia el proselitismo queer de los servicios sociales públicos de la Comunidad de Madrid

“En salud mental en lugar de ayudar a una menor maltratada, te dicen que asimiles que tu hija está muerta, pero que has ganado un hijo”

Ya no puede más, pero tiene que seguir adelante por la única razón de su vida: su hija de 15 años. “Tengo que luchar por ella, pero me dan ganas de darlo todo por perdido, de lo sola que me siento”. Y es que Yahoraqué, el perfil anónimo en twitter de una trabajadora social, todos los días se levanta y se acuesta pensando que, si no fuera por ella, no sabe qué haría. “No puedo no intentarlo porque ella es lo único que tengo y lo que más quiero”. Esta madre de 35 años y cuya vida está marcada por el maltrato de su expareja hacía ella y a su hija, se enfrenta ahora a una batalla que nunca imaginó tener que librar: la de la disforia de género rápido y el lobbie de las Administraciones Públicas que hay detrás.

“Las pasadas Navidades mi hija me dijo: mama quiero hablar contigo, y ahí empezó todo”, comenta a La Hora Digital por teléfono. “Yo sabía que mi hija era lesbiana, que en el colegio se metían con ella porque jugaba al fútbol y un compañero la llamaba bollera de mierda, pero siempre le decía que la homosexualidad no es mala y que seguramente ese niño no supiera la barbaridad que estaba diciendo”. 

 

Un cambio que según la entrevistada se produjo al conocer a una persona mayor que ella en las actividades extraescolares a las que acudía y que le dijo que era un chico trans. “De repente tres lesbianas de ese mismo grupo se volvieron trans. Mi hija empieza a frecuentarlas y a escuchar que, en realidad, por jugar al fútbol es un chico. Dos semanas después conoció a otro chico trans que se había hecho la mastectomía con 16 años y empieza a escuchar lo maravilloso que es todo y que nada más operarse el mundo de mierda que tenía pasó a ser lo más al hacerse transmasculino”, recuerda.

 

Asimilar que su hija “ha muerto”

 

Ante tales influencias, su hija le transmite que “quiere hormonarse y operarse lo antes posible”. En cuanto YAhoraQué escucha esas palabras se puso en contacto con la psicóloga de su hija. “Le pregunté que si en algún momento le había comentado si se sentía a disgusto con su cuerpo. Me respondió que no pero que, si ahora esa era su decisión, había que apoyarla. Mi hija Soraya (nombre ficticio) quiere ser llamada Daniel (nombre también ficticio) y se me pide que asimile de inmediato que es un chico. La psicóloga ni si quiera indagó de dónde le puede venir todo el malestar tan repentino ni le importó el trastorno depresivo y conductual afectivo que tiene diagnosticado y que viene por el maltrato sufrido por su padre hacía ella y hacía mí. Una situación que le hace pensar que ser mujer es una mierda o que a las chicas les pasan cosas malas”, añade. No solo tiene que escuchar eso de quien la atiende desde la Sanidad Pública de la Comunidad de Madrid. “Me dice cuanto antes asimile que mi hija está muerta, mejor va a ser para ambas”.  

 

YAhoraQué, reconoce que actualmente su relación es “algo mejor” con su hija pero que su lucha es “hora a hora” y su relación con ella se parece a la de un novio tóxico. “A veces está bien, otros días me echa la culpa de todo, otras veces me llama terf. Se descarga conmigo y luego se siente mal. Estamos mejor que hace unos meses cuando me decía que tenía que haberla abortado y que la culpa de todo lo que le hizo su padre era responsabilidad mía por haberla querido tener a ella”.

 

Para esta entrevistada la situación es insostenible porque además de la disforia de género rápido de Soraya ella tiene que cargar con demasiadas piedras con las que ya no puede. “Al dolor crónico y constante por la fibromialgia sumo la soledad. Estoy agotada, tengo varias operaciones de varias fracturas, me operaron de la mandíbula y el coxis me lo tuvieron que quitar. Parece que me han echado un mal de ojo. La ansiedad, el estrés y el mal tiempo del invierno, me triplican el dolor de todo”.

 

Lo público es trans

 

Un cansancio que sin embargo deja a un lado para denunciar “el proselitismo queer y trans con la infancia de los servicios públicos” y que en lugar “de dar recursos a las niñas y niños víctimas de maltrato y abusos prefieren, ante un caso de Disforia de Género de Inicio Rápido, no indagar si se debe a previos problemas de salud mental, trastornos, autismo, TDH o incluso abusos o maltrato. Se acepta y se refuerza la incongruencia de género, aunque se manifieste de manera repentina y con problemas de salud mental por situaciones de maltrato, por parte de pediatras, profesionales de hospitales públicos, psicólogos y psiquiatras como si tal cosa”.

 

 

Es más YAhoraQué denuncia como desde el propio Colegio Profesional de Psicólogos de la Comunidad de Madrid se está formando a los profesionales Salud Mental en Psicología afirmativa de la diversidad de género o cómo desde el Hospital Gregorio Marañón “se informa de los síntomas clínicos de identificación con el sexo contrario, se  reafirma la idea de que el niño o la niña está en un cuerpo equivocado y que la solución a su malestar es cambiarlo ignorando, a pesar de tener conocimiento de ello, de situaciones previas de maltrato como la mía”.

 

La entrevistada añade que hay pediatras “que directamente te derivan a asociaciones como COGAM o Fundación Triángulo y te dan los nombres de endocrinos para iniciar tratamientos de bloqueadores hormonales desde los siete años y que aparte de trabajar en hospitales públicos, tienen sus clínicas privadas. Como en mi caso somos muchas las familias que en lugar de que nuestras hijas e hijos tengan el apoyo en salud mental que requieren por violencia de género, te digan en una sesión de 35 minutos que has perdido una hija, pero ganado un hijo”.

 

 

Además, esta madre denuncia como la Fundación Chrysallis es la que se está encargando de formar a la plantilla de trabajadores sociales de Madrid. “La directora de servicios sociales empezó a hormonar a su hijo a los siete años. Son una secta. Mandan mails en los que tras su formación adjuntan la documentación. En ellas dicen que "esperan que todes les que asististeis al curso tengáis el certificado de asistencia, si a algune le falta que me lo pida. Quedo pendiente de enviaros el glosario básico de conceptos y el material didáctico de infantil y primaria, que se está revisando. Yuna es el material didáctico para ESO y Bachiller”.

 

 

Por eso ahora, aun sin fuerzas, no piensa quedarse de brazos cruzados y denuncia que  la psicóloga del centro José German (Leganés) a la que su hija está yendo desde los nueve años -y que conoce la historia de malos tratos hacía ambas-, “aparte de preguntar en las sesiones qué tal en el instituto, no ha hablado con ella ni de maltrato ni de nada. Pienso poner una demanda al Colegio de Psicólogos por negligencia. En dos años en los que se podía haber trabajado con ella no se ha hecho nada. Con la excusa de que ya acudimos al centro de salud mental, servicios sociales te dice que no puede hacer nada, y que no pueden hacer otras cosas como mandarla al servicio de jóvenes, porque sería duplicar servicios de asistencia. Una persona no hace bien su trabajo, me impide acceder a otro recurso y mi hija y yo pagamos el pato”.

 

“Piensa que tu hija ha muerto y ya”

 

Una situación que se agrava cuando entre medias surge la disforia de género rápido. “En ese momento mi hija empieza a usar el binder que le da el chico trans que se había operado, y desde servicios sociales se quedan tan tranquilos. Cuando este pasado verano mi hija intenta suicidarse el psiquiatra del Niño Jesús me dice que lo mejor que puedo hacer es pensar que mi hija ha muerto, pasar un duelo y que es cuestión de tiempo que me recomponga”. 

 

Ahora esta madre resume su situación como compleja. “Mi hija está mal no por la disforia sino por todo lo que lleva y que nadie quiere mirar. Tiene ataques de pánico, crisis de ansiedad porque no quiere ser como su padre, pierde el conocimiento, no es capaz de seguir las clases, y la sanidad pública en vez de ayudarnos están echando mierda encima".

 

Ante tal soledad y tras llamar a cuatro gabinetes de psicología para ayudar de manera privada a su hija, ahora se siente un poco menos sola. “Llamé a las cuatro consultas, pero ninguna de ellas aceptó llevar su caso porque suponía pedir autorización al maltratador. Gracias a la asociación de madres Amanda y aunque parece que me ha atropellado un camión, tengo algo de esperanza”.

 

 

Y es que esta madre reconoce que “no puede ser que en psiquiatría del Severo Ochoa lo primero que haga es llamar por el nuevo nombre a mi hija, mientras yo hago piruetas para nombrar bien y que no se siente peor o crea que no la apoyo. No quiero que tome una decisión de la que se va a arrepentir”. Y sabe que se va a arrepentir porque es su madre y porque por ejemplo “viendo una serie con ella, cuando le pregunté qué cambiaría del pasado para no vivir todo lo vivido me dijo que ella habría hablado con mis padres para que me hubieran ayudado a acabar pasando junto con ella todo el maltrato”.

 

Además, este maltrato institucional tiene para esta madre una responsable directa: Irene Montero y quienes la apoyan. “La cadena de violencia institucional en la que nadie explica ni trata los casos de violencia de género y las consecuencias en la salud mental de las y los menores, que como en el caso de mi hija están documentadas con informes médicos, no son importantes para ninguno de ellos. Ni el centro educativo, ni el pediatra, ni la enfermera, ni el centro de salud mental ha dado parte de que mi hija sufre el maltrato de su padre desde pequeñita y todos convienen en que lo que pasa es que es un niño. Donde hay ciencia no puede haber religión ni se puede obviar la posibilidad de indagar las causas de la disforia de género rápido. Esta negligencia médica es de las más graves que ha habido en los últimos tiempos. Intento contener el dolor y ellos lo desbordan. Por eso me pregunto si Irene Montero les dice a sus hijos e hijos en casa que pueden ser niños libres y que cortándose los pechos y hormonándose consiguen tal libertad. Ella y quienes la apoyan son responsables directos de todo este dolor y tendrán que pagar los daños y perjuicios que están causando no solo en las urnas, también moral y judicialmente”, concluye.

 

Nuria Coronado Sopeña es periodista, conferenciante y formadora en comunicación no sexista. Además es autora de Mujeres de Frente y Hombres por la Igualdad (Editorial LoQueNoExiste); Comunicar en Igualdad (ICI), documentalista de Amelia, historia de una lucha (Serendipia) y Premio Atenea 2021 @NuriaCSopena

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