Reformar, modificar, mejorar, modernizar, cambiar, derogar... son algunos de los verbos utilizados los últimos meses sobre la legislación laboral que nos dejó en herencia el Partido Popular de Mariano Rajoy. Este martes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reúne con sus dos vicepresidentas, Nadia Calviño y Yolanda Díaz para encauzar y concretar qué cambios acometerá el Ejecutivo antes de que finalice el año y que se materializará en un Decreto-Ley que contendrá las reformas pactadas con Bruselas. Entre los temas a tratar están la negociación colectiva, los tipos de contratos, la temporalidad en el empleo, la formación para mejorar la empleabilidad, los nuevos mecanismos de flexibilidad, etc.
El Gobierno tiene dos meses por delante en el que debe ejecutar una de sus principales promesas electorales y también un compromiso con Bruselas en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que cuenta con los fondos europeos. Se trata de la nueva legislación laboral que sustituirá a la que aprobó, sin consenso, y con el apoyo de los nacionalistas catalanes, el ex presidente popular Mariano Rajoy. Aquella reforma le valió una huelga general ya que dañó profundamente los derechos de los trabajadores.
Hace unas semanas saltaron las alarmas en el seno de la coalición de Gobierno con la petición por parte de Unidas Podemos de una reunión de la Comisión de Seguimiento del Pacto. Denunciaban los 'morados' una injerencia de la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, en la negociación de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con los agentes sociales para derogar la reforma laboral. Entraron en disputas con declaraciones públicas sobre el contenido y la forma en que se llevaría a cabo una promesa electoral y un acuerdo firmado en el pacto de la coalición.
Entonces, tras algunas reuniones, el presidente Pedro Sánchez, anunció que este martes se reuniría con la dos vicepresidentas y con representantes de los ministerios de Hacienda, Seguridad Social y Educación. De esta reunión debe salir el Ejecutivo con un objetivo común y un solo relato sobre la derogación (parcial o total) de la reforma laboral de Rajoy.
La parte socialista del Gobierno, insiste en que no le temblará el pulso en tumbar la legislación actual y que será una reforma amplia y profunda producto del trabajo de todo el Ejecutivo. No quieren quedar al margen de una negociación que es clave en la legislatura. Por su parte, desde Unidas Podemos afirman que llevan meses trabajando en el asunto y que ahora no se puede cuestionar los acuerdos ya alcanzados con los sindicatos.
Lo cierto es que en lo básico, tanto PSOE como Podemos están de acuerdo pero hay cuestiones centrales que deben negociar para poner en común una posición. Se trata de cuatro puntos que detalló este pasado sábado la vicepresidenta Calviño: La simplificación de contratos, la nueva regulación de la subcontratación, el reequilibrio de las partes de la negociación colectiva y el establecimiento de un mecanismos que introduzca la flexibilidad al modo que lo ha hecho los ERTE durante la pandemia.
Tras adoptar una posición común, después la vicepresidenta Yolanda Díaz será la que lidere la negociación son sindicatos y patronal, pero estará acompañada de altos cargos del Economía, de Hacienda, de Educación y de Seguridad Social. Ellos aportarán y sumarán cuestiones que afectan directamente a sus departamentos ya que la reforma laboral afecta a muchos aspectos transversales.
La reunión de hoy es, por tanto, el comienzo del fin de la reforma de Rajoy.