El fin de la era Merkel plantea un futuro incierto para Alemania y para Europa

Las elecciones alemanas del domingo generan una gran incertidumbre sobre el rumbo que tomará el país con el nuevo Gobierno

El fin de la era Merkel plantea un futuro incierto para Alemania y para Europa

Las elecciones alemanas del domingo generan una gran incertidumbre sobre el rumbo que tomará el país con el nuevo Gobierno

Este domingo Alemania celebra sus elecciones presidenciales, las primeras en las que Merkel no se presenta como candidata desde 2005. La canciller deja su partido en manos de Armin Laschet, un candidato que no termina de convencer al electorado, lo que dificulta las posibilidades de que su partido continúe en el poder. El socialdemócrata Olaf Scholz encabeza las encuestas electorales desde agosto, aunque durante los últimos días su distancia con el candidato de la CDU es cada vez menor. Se trata de un escenario incierto que los expertos creen que se saldará con una coalición de tres partidos, en los que juegan un papel crucial Los Verdes, los liberales y La Izquierda. El nuevo Gobierno alemán no solo representará una nueva era para el país germano, sino que su gran peso en la Unión Europea puede que cambie también el rumbo en la política comunitaria. 

 

Angela Merkel abandona la cancillería alemana este domingo tras 16 años en el poder. Hace dos años anunció que no volvería a presentarse a las elecciones alemanas y ha mantenido su palabra desde entonces, convirtiéndose en la primera jefa de Estado alemana en apartarse de unas elecciones desde la II Guerra Mundial. 

 

Este domingo, los alemanes se reunirán en las urnas para escoger a su sucesor, y a pesar de que las últimas encuestas otorgan la victoria al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) de Olaf Scholz, lo cierto es que no hay nada claro sobre lo que finalmente podría pasar en estas elecciones. La Unión Demócrata Cristiana (CDU/CSU) pierde a su líder principal y su sucesor, Armin Laschet, no termina de convencer. Durante muchos meses el partido se mantuvo a la cabeza de los sondeos sobre intención de voto, pero en agosto vivimos una espectacular remontada por parte del SPD de la que Laschet no ha terminado de recuperarse. El candidato socialdemócrata es el que mejor reputación tiene, y es que muchos apuntan a que los errores de sus rivales han favorecido su percepción entre el electorado. 

 

Pero los últimos resultados de las encuestas demuestran que la CDU/CSU está recortando distancias con el partido de Scholz y, en estos momentos, la ventaja se encuentra entre los 3 y los 4 puntos. Esto, unido al margen de error de los sondeos que se ha demostrado en pasadas elecciones y la incertidumbre que existe respecto a las posibles alianzas, plantea un escenario muy poco previsible para Alemania. 

 

Los politólogos creen que se dará un escenario fragmentado en el que los pactos tendrán que formarse por tres partidos. El que más fuerza tiene en estos momentos, y el favorito de Scholz, es el compuesto por el SPD, Los Verdes y los liberales del FDP. Los Verdes han escalado puestos y ahora ocupan la tercera posición en las encuestas, por lo que seguramente serán una formación clave en las posibles coaliciones. Por su parte, el FDP ansía recuperar su posición como "partido bisagra". 

 

Otra posible coalición que podría darse si el SPD ganara las elecciones es la formada por el SPD, Los Verdes y La Izquierda de Die Linke, una posibilidad que preocupa a los conservadores y que han utilizado para generar miedo a una posible coalición de izquierdas. Si ganara la CDU/CSU es posible que consiguiera formar gobierno junto a Los Verdes y los liberales. Lo que no se contempla es que se mantenga la gran coalición entre SPD y CDU/CSU que gobierna actualmente en el país. 

 

¿Qué implica para Europa?

 

La salida de la política de Angela Merkel no solo deja un hueco difícilmente rellenable en Alemania, sino que también la Unión Europea tendrá que despedirse de uno de los rostros más influyentes en la política comunitaria de los últimos años. La líder ha tenido que hacer frente a un reto tras otro, comenzando por la recesión económica de 2008 hasta la reciente pandemia, pasando por la crisis de refugiados de 2015. Su forma de afrontar estos obstáculos le ha servido para posicionarse a la cabeza de la UE y hacer que prácticamente todas las decisiones tomadas en el seno de la organización pasen por Alemania. 

 

El país germano tiene un papel clave dentro de la UE. Se trata del Estado con mayor población -más de 83 millones de habitantes- , fue uno de los países fundadores del bloque y es la principal economía continental. Si bien en el seno de la Unión son 27 los países que deciden, no hay duda de que Alemania marca el ritmo de la agenda política. Por ello, los resultados de las elecciones del próximo domingo pueden suponer un antes y un después en la UE. 

 

Ninguno de los nuevos posibles líderes cuenta con el carisma de Merkel, pero Alemania seguirá siendo Alemania, con la misma población y peso económico que le dan fuerza dentro de la UE, que es lo que más importa cuando se sienta a negociar con sus socios. El país germano seguirá teniendo un puesto privilegiado dentro de la Unión, pero la forma en la que afronten los futuros desafíos del bloque pueden variar mucho. 

 

Alemania tiene un papel clave en la Unión Europea, es el Estado con mayor población -más de 83 millones de habitantes- , fue uno de los países fundadores del bloque y es la principal economía continental

Las políticas expansivas de gasto público para hacer frente a la crisis económica derivada de la pandemia van a llevar a muchas economías del bloque al déficit, lo que obligará a la UE tomar una decisión sobre cómo afrontar este reto, bien volviendo a las políticas austeras de la anterior recesión o buscando una nueva alternativa. Si bien la recesión de 2008 estuvo marcada por la austeridad, en este caso se han creado fondos de recuperación y la emisión de deuda conjunta, gracias a la coalición de Merkel en la cancillería y el candidato Scholz al cargo de las Finanzas. 

 

Si las encuestas aciertan y Scholz se hace con la cancillería, es posible que el rumbo de la Unión se mantenga como lo conocemos. El principal inconveniente pasa por el partido liberal y, en especial, su líder, Christian Lindner, quien defiende la contención presupuestaria, la austeridad y la desconfianza en los países del sur. Si obtiene un papel relevante en la política del país, no hay duda de que el rumbo de la Unión Europea se verá modificado. Por el contrario, si la coalición pasa por el partido izquierdista Die Linke también podríamos ver un cambio en la gobernanza económica europea, la cual denominan desde el partido como "neoliberal". 

 

Desde Bruselas alertan también del peligro de que la CDU/CSU pase a estar en la oposición. En este escenario, los liberales tendrían cuota de gobierno para poner freno a las políticas expansivas de la UE, mientras los democristianos presionan desde fuera, tanto en Alemania como en las instituciones europeas. 

 

El carácter geopolítico también podría verse afectado por la composición del nuevo Gobierno alemán. De nuevo los liberales y Die Linke son claves en este aspecto. Los primeros son muy atlantistas, mientras que desde La Izquierda se oponen a la OTAN y a la creación de un Ejército, por lo que la relación con la Alianza y la autonomía estratégica del bloque dependen del Bundestag. 

 

Un posible sustituto para Merkel

 

Francia tiene cada vez más peso en la organización, y durante los últimos días ha demostrado su capacidad de influencia diplomática como resultado del revés comercial con Australia, que ya se ha convertido en un asunto europeo con consecuencias comunitarias. Los países europeos han mostrado su solidaridad con París tras anunciarse la nueva alianza defensiva y ha pasado a considerarse un “asunto europeo” que ha llevado a la Comisión Europea a cuestionarse el mantenimiento del programa de negociaciones con Estados Unidos. 

 

Emmanuel Macron, principal defensor de la autonomía estratégica de Europa, es el candidato con más papeletas para conseguir el protagonismo de Merkel. Esto podría ser un inconveniente para Alemania si finalmente su nuevo Gobierno se aleja de las posiciones social-liberales de Macron. 

 

Muchos expertos han mencionado también una posible alianza franco-italiana entre Macron y el primer ministro, Mario Draghi. El líder goza de respeto en Bruselas tras su paso por el Banco Central Europeo donde contribuyó a estabilizar el euro en la última crisis financiera. Su principal inconveniente para ocupar una posición privilegiada en Bruselas es que forma parte de uno de los países del Sur. 

 

Todas estas posibilidades se irán concretando una vez conocidos los resultados de las elecciones del domingo, las cuales serán seguidas por semanas, y posiblemente meses, de intensas negociaciones. El resultado final puede suponer una nueva era para Alemania, y por consiguiente, para Europa. 

 

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