Sánchez defiende los indultos por utilidad pública y avisa que "nunca habrá referéndum de autodeterminación"

El presidente Sánchez tras su intervención en el Congreso, aplaudido por sus ministros y por diputados socialistas / Foto: Europa Press

Sánchez defiende los indultos por utilidad pública y avisa que "nunca habrá referéndum de autodeterminación"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este miércoles en el Congreso de los Diputados para explicar la decisión de su Ejecutivo de indultar a 9 políticos condenados por el procés y también para dar cuenta de los últimos Consejos Europeos. Sobre la medida de gracia para los dirigentes catalanes ha dicho que es plenamente constitucional y que busca con ello "diálogo y concordia (...) con el espíritu de unir". Pero también ha lanzado una advertencia a los independentistas "nunca habrá referéndum de autodeterminación salvo que quienes lo defienden consigan convencer a los tres quintos del Congreso", algo imposible ya que ha afirmado que el PSOE no lo aceptará nunca.

 

Concordia, progreso, convivencia pacífica, Constitución, reencuentro, perdón, diálogo, acuerdos... son palabras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha utilizado en su intervención en el Congreso de los Diputados para explicar las razones por las que su Ejecutivo concedió hace dos semanas un indulto parcial a nueve de los condenados por el procés de Cataluña. Estos argumentos son de sobra conocidos ya que el PSOE y el Gobierno en pleno llevan semanas esforzándose por explicar ante la ciudadanía su hoja de ruta respecto a la cuestión catalana. Un camino que siempre han defendido los socialistas, basado en el diálogo y en la búsqueda de puntos en común para dejar de lado lo que separa a unos de otros. Es una posición política totalmente contrapuesta a la que ofreció en su momento el Gobierno del PP dirigido por Mariano Rajoy que apostó por la inacción y por dejar en manos de la justicia un problema político que se ha ido enquistando poco a poco durante los últimos diez años. Ahora le toca al PSOE buscar soluciones para que vuelva el camino de la concordia y el entendimiento entre españoles. 

La derecha y la ultraderecha siguen en su oposición frontal y destructiva que incluso llegan a calificar los indultos de ilegales y de quitarle la legitimidad democrática al mismísimo Gobierno de España nacido de las urnas, una posición poco constitucionalista. Siguen negando la evidencia y no reconocen siquiera que hay un problema político entre aquellos que defienden la autodeterminación, algo fuera de la ley, y los que están en el lado contrario. Sus soluciones pasarían por ilegalizar partidos independentistas, enfrentar a la sociedad entre buenos y malos, entre españoles de bien y antipatriotas, entre los que piensan como ellos y el resto. Así es esta oposición liderada por Pablo Casado y por Santiago Abascal, dirigentes que forman parte de partidos que son irrelevantes electoralmente en Cataluña o en el País Vasco. Una muestra inequívoca de que no tienen programa que ofrecer a catalanes o vascos. 

El presidente Sánchez ha dado la cara en el Congreso para explicar, una vez más, las razones que han llevado a su gobierno a intentar explorar un camino que saque a Cataluña y a España del bucle en el que nos metieron los independentistas. Ha dicho que ahora es el momento de buscar "el progreso, la unión y la convivencia pacifica" y dejar de lado "la discordia que es un lastre para el avance social y económico de España". A respuestas de los que tachan ilegal la medida, ha afirmado que "el indulto es una medida legal y plenamente constitucional" y así ha sido también cuando gobernaba el Partido Popular que tiene en su pasado en el poder 6.200 indultos con el mandato de José María Aznar y 898 cuando gobernaba Mariano Rajoy. Nadie puso en duda la medida de gracia ahora y nadie puede ponerla ahora. 

El dirigente socialista ha explicado que el Gobierno, tras recabar todos los informes preceptivos de la Fiscalía, de la Abogacía y del propio Tribunal sentenciador, optó por conceder parcialmente el perdón para posibilitar que se abra un camino de entendimiento entre los que Gobiernan la Generalitat de Cataluña, porque así lo han querido los catalanes, y el Gobierno de España. Ambos gobiernos defienden posturas muy alejadas pero es su obligación buscar puntos de encuentro que beneficien a la ciudadanía. El enfrentamiento y la discordia es lo que se trata de superar. 

Ha advertido Sánchez que estos indultos están condicionados y que los nueve beneficiarios de la medida no deben vulnerar nuevamente la ley si quieren mantener la medida de gracia. Buscan los socialistas aliviar la división que existe para que se comience a hablar de cosas importantes, para dejar de que la autodeterminación sea el único debate "la política debía reparar los problemas de convivencia que se habían originado por un conjunto de actuaciones políticas desacertadas" ha dicho Sánchez y a esa tarea se ha puesto el Gobierno. 

A pesar de las diferencias entre los independentistas y el resto, el jefe del Ejecutivo ha dicho que en nuestra Constitución caben todas las ideas, incluso las independentistas. Aunque ha advertido a los que defienden esta vía que "nunca habrá referéndum de autodeterminación". Primero porque no tiene cabida en nuestra legislación y en nuestra Constitución y segundo porque el PSOE está frontalmente en contra del mismo. Ha dicho que solo tienen una posibilidad los independentistas que es "convencer a tres quintos del Congreso de los Diputados para que se pueda modificar la Constitución". Algo que es imposible porque el PSOE, que cuenta con 120 diputados, nunca aceptará este cambio.

Por eso ha manifestado que "el Gobierno seguirá actuando en todo momento con la máxima firmeza: convivencia, Estatuto y Constitución". Es lo que ofreció precisamente ayer Sánchez al presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, en su primer encuentro oficial tras la elección del dirigente de ERC el pasado mes de mayo. 

"El tiempo del castigó paso y llega el tiempo del perdón. La única opción posible es el acuerdo" ha dicho al resto de diputados de la cámara. Y ha recordado que sindicatos, organizaciones empresariales, la Iglesia Católica y la sociedad civil apuestan por esta vía por lo que ha visto el futuro con esperanza. Un futuro en el que el PP solo tiene dos caminos: "o presentar una moción de censura o sumarse a esa esperanza". En este punto, Sánchez ha reclamado al principal partido de la oposición que vuelva a la oposición que sus socios europeos hacen en otros países, que vuelva a hacer una oposición de Estado".

CASADO ANUNCIA QUE YA HAN RECURRIDO LOS INDULTOS

Tras la intervención del presidente del Gobierno, ha subido a la tribuna el líder del PP, Pablo Casado, que ha seguido con su postura más intransigente y alejada de cualquier atisbo de acercamiento al Gobierno. Mas bien al contrario, cada vez si aleja más del PSOE acercándose a la ultraderecha de Vox. Casado ha anunciado que su partido ya ha presentado un recurso ante el Supremo sobre los indultos y ha pronosticado que esta decisión será el "finiquito" para el Gobierno de Pedro Sánchez. 

En contra de lo que defiende el Gobierno, el principal partido de la oposición considera que lo único que persigue Sánchez es mantenerse en el poder a toda costa. Y vuelven a intentar judicializar el problema catalán como lo hicieron en el pasado. Lo que no está claro es que los nueve recursos que han presentado, uno por cada indulto, sean aceptados ya que el PP no forma parte del proceso judicial. Ahora tratan de buscar algún resquicio por el que incorporarse a la causa. Y lo hacen con el argumento, débil, de que "tenemos interés legítimo en la cuestión". Una de las razones que dan es que en un informe policial sobre las investigaciones a los CDR (Comandos por la República), aparece el nombre de Casado como posible objetivo de los radicales independentistas. Un argumento muy poco consistente y que fuentes jurídicas aseguran que no aceptará el tribunal. Es, en realidad, una pataleta del PP para ganar titulares de prensa. Se une el PP a Vox y Ciudadanos que presentaron sendos recursos ante el Supremo, pero también con pocos visos de prosperar. 

Y aparte de este anuncio, poco más ha dicho Casado. Ni propuesta para Cataluña, donde se que quedado con una representación testimonial tras las últimas elecciones a la Generalitat, ni alternativas al diálogo o a la búsqueda de soluciones. A Casado solo le interesa el tema catalán para pedir la dimisión del presidente del Gobierno y la convocatoria de elecciones. Olvida Casado que las legislaturas duran cuatro años, que solo las puede acortar el presidente del Gobierno, o el triunfo de una moción de censura, algo que no sucederá. Será en 2023 cuando los españoles tengamos que reflexionar sobre el trabajo de este Gobierno, elegido democráticamente en las urnas, no antes, y no por conveniencia o exigencia de ningún líder político. Así funciona la democracia. 

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