Una pancarta de 10 metros contra el borrado de las mujeres

El movimiento feminista de Granada la cuelga en el puente del Río Genil en total oposición a la Ley Transgénero

Una pancarta de 10 metros contra el borrado de las mujeres

El movimiento feminista de Granada la cuelga en el puente del Río Genil en total oposición a la Ley Transgénero

España amanece hoy clamando por la defensa de los derechos humanos de las mujeres y en contra de la Ley Transgénero que se pretende aprobar en el próximo Consejo de ministros y ministras. Una muestra de ello está en Granada. “Con este cartel, que nunca será lo suficientemente grande para manifestar nuestra indignación, queremos denunciar el ultraje y la traición que se hace a los derechos de las mujeres, de los niños y niñas, lesbianas, gays, y que en ningún momento defiende a las personas transexuales, aprobando esta Ley”, explican.

 

La pancarta que sustituye a la manifestación en las calles “debido a los posibles ataques y represalias que pudiéramos tener como ya ha ocurrido en otras ocasiones”, es solo uno de los ejemplos que se van a producir hoy de norte a sur y de este a oeste de España desde el feminismo. “La ofensiva de la alianza entre el patriarcado y el capitalismo neoliberal contra las mujeres en general, y contra el movimiento feminista en particular, está llegando a una situación criminal tanto en nuestro país como en el resto del mundo, subvirtiendo todas nuestras reivindicaciones y penetrando en todo nuestro ordenamiento jurídico”, tal y como explica la Confluencia Movimiento Feminista.

 

Una Ley contra la agenda feminista

 

Afirmación que comparte la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres quien declara “cómo se están transformando las leyes contra la agenda feminista por la que hemos luchado durante los últimos 300 años e independientemente del color político, y se están utilizando los parlamentos autonómicos como puertas de atrás para transformar todas las leyes sobre las que tienen competencias, haciendo aumentar la desprotección y afianzando el retroceso en materia de violencia, derechos sexuales y reproductivos y discriminación material y simbólica de las mujeres en todos los ámbitos, así como sobre los derechos más básicos de la infancia y adolescencia. A todo esto, hay que sumar la ofensiva de la ultraderecha, que niega nuestra opresión por razones de sexo, y pretende derogar las leyes que protegen a las mujeres, como es el caso de la Ley de Violencia de Género, entre otras”.

 

Y es que la Ley Trans, que pretende erigir la libre autodeterminación del sexo, solo genera una realidad: la inseguridad jurídica y sanitaria a las personas transexuales. “Se permite el cambio de sexo legal sin ningún tipo de acreditación o verificación cualificada de transexualidad. La mera voluntad de la persona no es ninguna garantía ni jurídica ni sanitaria. Este Anteproyecto no está orientado a las personas transexuales sino a cualquiera que desee cambiar su sexo legal. El propio texto en la Exposición de Motivos advierte que el término “personas transexuales” se sustituirá en adelante por personas trans”. La llamativa ausencia de definiciones en el Anteproyecto es una artimaña para incluir a las personas que ni son transexuales ni tienen disforia de género”, añaden. 

 

La Alianza contra el Borrado añade que las consecuencias de convertir el sexo en irrelevante y de permitir una ficción del sexo al alcance de toda la población es además muy peligrosa. “No solo se resignifica el concepto mujeres, también se permite que varones autoidentificados como mujeres accedan al deporte femenino (Art. 25), a las cuotas paritarias de representación, a las ayudas previstas para mujeres, e incluso que varones condenados por agresiones sexuales puedan cambiar su sexo legal y acceder a las prisiones de mujeres… Se pone así en peligro no solo la paridad sino también las categorías sexuales en el deporte, y la seguridad y protección de las mujeres frente al acoso y la violencia”. 

 

 

La opresión de ser mujer

 

El resultado de esta Ley, denunciada por activa y por pasiva desde el feminismo, es que acaba con las leyes y políticas específicas que defienden los derechos de las mujeres. “Como consecuencia de aceptar el ficcionado general del sexo legal, se diluyen las políticas públicas y las leyes a favor de la igualdad entre mujeres y hombres y contra la violencia hacia las mujeres, basadas todas ellas en el análisis feminista: nos matan, nos violan, nos pagan menos… por haber nacido mujeres, no por “sentirnos mujeres”. 

Por si fuera poco, el anteproyecto de ley no preserva el interés superior del menor. “Promueve la terapia de conversión de los menores gays y lesbianas, al hacerles creer que su rechazo a los mandatos estereotipados de género tienen su origen en haber nacido en un cuerpo equivocado (Sección 8). Se les conduce a pensar que deben modificar su cuerpo a través de hormonas y cirugías. Es una forma de adoctrinamiento que ya ha mostrado sus efectos perniciosos en Reino Unido o Suecia, por citar solo algunos ejemplos”. 

Aunque el Anteproyecto ha corregido algunos excesos de lenguaje presentes en los borradores del ministerio de Igualdad, se mantienen en el articulado términos misóginos para referirse a la madre como “progenitor gestante” (Disposición Final Primera.5) o a las viudas como “cónyuges superstites gestantes” (Disposición Final Primera.13). Esta deshumanización de las mujeres es un insulto repetido en todas las leyes de libre elección del sexo legal”. 

Por otro lado, las feministas destacan cómo la voluntad de mordaza del texto legal se hace patente en el capítulo de sanciones del Anteproyecto (Título IV. Art. 72-78). “Se evidencia la aspiración de coacción a la libertad de expresión y de opinión, que no sean acordes con el nuevo dogma trans. Se prevén multas de 150.000 euros a los profesionales de la salud que indaguen las razones por las que alguien rechaza su sexo y se les empuja a ser cómplices de un engaño. Las sanciones para quienes en redes sociales o en medios de comunicación no acepten acríticamente la existencia de un “sexo sentido” son ejemplo de esa voluntad de amordazar las opiniones disidentes. Este anteproyecto instaura el pensamiento único. El feminismo, las organizaciones de mujeres, no vamos a asistir mudas e impasibles a este ataque indisimulado a los derechos de las mujeres”, finalizan. 


Nuria Coronado Sopeña es periodista, conferenciante y formadora en comunicación no sexista. Además es autora de Mujeres de Frente y Hombres por la Igualdad (Editorial LoQueNoExiste); Comunicar en Igualdad (ICI), documentalista de Amelia, historia de una lucha (Serendipia) y Premio Atenea 2021 @NuriaCSopena

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