Carta a su A. Real Dña Leonor de todos los Santos de Borbón y Ortiz, princesa de Asturias

Carta a su A. Real Dña Leonor de todos los Santos de Borbón y Ortiz, princesa de Asturias

Respetada Princesa:

Me lo contaron las lenguas de doble filo, que su Alteza se va a estudiar a Gales durante dos años y me quedé tan tranquilo. Otro, en mi caso, se habría echado a llorar, pero a mí me ha dado por escribir, que en España, desde los tiempos de Mariano José de Larra, es sinónimo de llorar. Es posible que su Alteza no sepa quien fue este periodista, también conocido como ‘Fígaro’. Se suicidó muy joven, incapaz de soportar el abandono de su amada Dolores Armijo y la frustración de ver el abismo al que unos políticos irresponsables arrojaban a España. Larra, Alteza, se llamaba a sí mismo ‘El pobrecito hablador’, sinónimo con el que hizo viral el tuit, como como dicen ustedes ahora, ‘Vuelva usted mañana’ para definir la España de finales del siglo XIX.

Le explico esto porque tal vez en su colegio no se lo hayan enseñado y a su madre, también periodista, dicen, que a mí no me consta, quizás no le haya tocado en sus exámenes, aunque su profesor fuera uno de los mejores periodistas de este país, tristemente muerto, y gran amigo mío. En su colegio le habrán enseñado otras cosas, claro, que para recibir la Confirmación bautismal no es necesario saber quienes eran unos descreídos como Larra, Durruti, Azaña o el general Riego, a quien uno de sus antepasados llevó al cadalso. Para ese evento casi no hace falta ni saber quien era Jesucristo. Con creer que Dios existe todo lo demás sobra.

Perdone Alteza, pero me estoy yendo por las ramas, es decir, alejando del objetivo de esta carta, que no es otro que preguntarle el motivo por el que han mandado a Su Alteza a estudiar dos años a un internado de Gales, el UWC Atlantic College, ubicado en Llantwit Major, cercano a Cardiff. ¿Tal vez porque ninguno de los 28.500 colegios que hay en España tiene el nivel que su Alteza necesita? ¿Tal vez porque en ese prestigioso colegio se va a encontrar usted con la ‘creme de la creme’ de la elite que forman esos pocos que poseen la fortuna que es de todos, muy alejada de la empobrecida clase social española? ¿O quizás porque allí podrá hacer piña con otras Royal de su misma estirpe?

 

Ni a mí ni a la gente con la que me relaciono, plebeyos, claro, se nos alcanzan las razones que han llevado a sus padres a desembolsar 75.000 euros al año de su peculio particular. Perfeccionar el inglés, no, claro, porque en Gales hablan un dialecto un tanto extraño, el gaidelici celt, llamado así por proceder del celta británico. Tan extraño es su acento y pronunciación que a los galeses se les reconoce en cuanto abren la boca. No digo nada si habitan en ‘Lianfairpwllgwyngyligogerychwyrndrobwllllantys’, un pueblo que ostenta el honor de ser el segundo topónimo mas largo del mundo y que más parece la clave del wifi de un Reuter que el nombre de un pueblo. ¿Cuál será el gentilicio de sus habitantes? Ahí tiene Su Alteza un tema para realizar la tesis y sacar cum laude en la graduación de su bachillerato internacional, al igual que su camarada holandesa, la princesa Amalia, que obtuvo esa nota sin salir de su castillo. Ah, incluso ha renunciado a los 300.000 euros anuales que le paga el Estado hasta que finalice sus estudios.

 

Con estos antecedentes Alteza, estará usted de acuerdo conmigo en que Gales no es el mejor lugar para perfeccionar el inglés. Desecho pues esta premisa. Manejemos otra. Quizás es que quieren alejarla de la convulsa situación política española, con su familia en el centro de la polémica, por los affaires económicos y sentimentales de su abuelo paterno, un Borbón de los pies a la cabeza, digno representante de una dinastía que vino del exilio con los 100.000 hijos de San Luis y que al autoexilio ha vuelto. Sin duda Alteza, no es ahora un orgullo llevar el apellido Borbón. Más bien es un estigma, un baldón, por mucho Toisón de Oro que “ahora pa otros lucirás”, como reza la copla compuesta por Rafael de León y Federico García Lorca y que inmortalizara Miguel de Molina. A este tampoco lo conoce su Alteza, ¿verdad? Es normal, era un trans de los pies a la cabeza y esa asignatura no se estudia en los colegios de alto copete religioso como el suyo.

 

Pero otra vez me voy por las ramas y puede que sus padres, perdón, los Reyes, tengan razón. No hay mejor estrategia para sobrevivir en esta otra España que la icónica de los tres monos: ni ver ni oír ni hablar. Ese puede ser el objetivo de su tocata y fuga a Gales. Ojos que no ven corazón que no siente. En su prestigioso colegio galés nadie le contará que los más fervientes defensores de la Corona que heredará es el fascismo redentor, ellos también herederos de aquella dictadura franquista que sentó a su abuelo y a su padre en el trono de España, en la Jefatura de un Estado que quiso ser republicano y murió a manos de un franquismo, que venció, pero no convenció, que dijera Miguel de Unanumo.

 

Descubra Su Alteza la Historia que no le enseñaron y comprobará que su dinastía no tiene profundas raíces democráticas. Ni por parte de abuelo ni de abuela. Permita que yo le recuerde que su bisabuela, Federica de Dinamarca, creció en las filas de las Juventudes Hitlerianas y a su bisabuelo Pablo, rey de los Helenos, le echaron de Grecia tras el conocido golpe de los generales y le quitaron la Corona ante el rechazo popular, que no populista, por su empática connivencia con Hitler.

 

Con esto quiero decirle Alteza, que su poder, cuando lo tenga, no tiene ninguna legitimación, salvo aquella que queramos darle los españoles. Su Corona no está segura en su cabeza, Alteza. No olvide nunca que no es suya sino de los españoles. No crea esa historia de las tres espadas del Papa Silesio. Insisto, Alteza, y perdone si abuso de su cortesía. Aprenda la Historia lejos del integrismo y del fanatismo religioso de todos los dictadores. Y los Papas son a cuál más.

 

Eso tampoco se lo contarán en Gales. Como tampoco le contarán que Su Alteza es Princesa de Asturias porque sus padres no tuvieron un hijo ni Su Alteza un hermano. No olvide usted que su padre es Rey porque la Constitución española es machista y misógina hasta la médula. Y lamento decirle Alteza que ni usted ni la Reina consorte han movido un dedo para cambiarla. Por cierto, acláreme una duda ¿por qué en el evento católico, apostólico y romano de Aravaca no lució un look morado para reivindicar su condición femenina y feminista? Desde su posición social, de momento invulnerable a cualquier ataque o crítica, Su Alteza sería un gran apoyo para las mujeres que se están dejando la vida (sic) para defender sus derechos, los suyos, Alteza, los suyos y su libertad, que también es la suya. Ya sé que Su Alteza todavía no tiene independencia y hace lo que sus asesores le ordenan. O la Reina consorte, para quien la condición femenina reside en el empalagoso color rosa, tal como ensalzan los periodistas de pesebre. Para ellos el género femenino viste de rosa como hace ochenta años. Niños de azul, niñas de rosa.

 

Parece que sus áureos consejeros no le permiten veleidades feministas. Lo malo es que cuando acabe los dos años del bachillerato internacional irá usted a una universidad extranjera, presumiblemente de Estados Unidos -no creo que se atrevan a mandarla a Pamplona- y empalmará con un Master en Cultura General, como hacían las mujeres en tiempos de la Sección Femenina y de las JONS. Porque es evidente que Su Alteza no ejercerá ninguna profesión. Los Reyes no trabajan. Leen discursos que les escriben, rubrican leyes que otros legislan e inauguran pantanos que los obreros construyen. Pero escuche al pueblo sabio y no olvide el refrán popular, que no populista: llega el día en que se marcha la criada y no nos sirve de nada ni el piano ni el galés. El caso es que cuando pitos flautas y cuando flautas pitos -que escribió Luis de Góngora- habrán pasado más de diez años cuando regrese a España a entregar en Oviedo los premios Princesa de Asturias y seguirá en la inopia pese a tener ya 25 años, edad a la que ya toca arrimar el hombro.

 

Sería bueno Alteza, que en los periodos vacacionales leyera usted libros sabios de Historia para compensar la ignorancia en que la han dejado sus instructores, incluidos los militares. Lea su Alteza a Tuñón de Lara, Álvarez Junco, Ángel Viñas, Raymond Carr, Paul Preston, Santos Juliá… y olvídese de lo que cuentan esos falsos periodistas a quienes lo único que les interesa de la Historia de España es Zara, Felipe Varela y Cía y el look con el que su Alteza recibió la confirmación. Permítame su Alteza un consejo y perdone mi osadía plebeya. No se fíe de ellos. La harán Reina por un día y si no les gusta el look que luzca el día de su coronación la mandarán a Supervivientes.

 

Sobre todo si no les gusta el futuro Rey consorte que elija. Pregunte Su Alteza a su padre, que a la tercera fue la vencida, se le agotaba el tiempo y ya empezaba a lucir una barba canosa y lacia, como el prototipo de señorito andaluz que describiera Antonio Machado, otro autor a quien sería bueno que lea aunque sea a escondidas de sus instructores. Tampoco debería Su Alteza dejar de leer antes de que repiquen las campanas de La Almudena, un artículo del tan mencionado Larra titulado ‘Casarse pronto y mal’ que después pasa lo que pasa y el pobrecito hablador sabía por experiencia de qué iba la cosa.

 

Escarmiente usted en cabeza ajena, aunque sea la de su abuelo o la de sus tías, incluso puede preguntarle a la Reina consorte por el tropezón de juventud. En fin, no quiero cerrar esta carta abierta sin antes preguntarle por una cuestión vital en estos tiempos que corren. ¿Su Alteza es del Atlético o del Real? Como princesa que es también de Girona, cuna del republicanismo puigdemontista, ¿corre por sus venas alguna veleidad culé? Por su bien sería bueno que por la palma de su mano corriera solo sangre de Reyes, aunque sean gitanos, como en la del lorquiano Antonio el Camborio.

 

No olvide Alteza que la mandan al exilio, dorado, pero exilio, al fin y al cabo, y ya ve usted el lío en que, a cuenta de los indultos del procés, ha metido al Rey la irresponsable iletrada que preside la Comunidad de Madrid. Ignora la presidenta en funciones, o quien le sople lo que tiene que decir, que el Rey no decide, no manda, solo acata órdenes y obedece al poder democrático elegido por el pueblo, el Gobierno. Grábese esto en su memoria. Esta monarquía que va a coronar a Su Alteza nació solo como muro de contención para impedir la instauración de la III República.

 

Mal empieza su candidatura a llevar sobre su cabeza la corona de oropel que le están imprimiendo en 3D esos amigos que dicen defenderla. Con esa corte de aduladores no necesita enemigos. Mejor lea Su Alteza libros sabios y no escuche a esos tertulianos embrutecedores y mentirosos. Solo sí podrá Su Alteza aspirar a la Corona de Laurel de mi amigo el profesor de su madre y Reina consorte. ¿Se imagina Reina de la I República monárquica y federalista? Sería guay, ¿no?

 

PD. Perdone que haya escrito una carta tan larga, pero ¡hacía tanto tiempo que no hablaba con su Alteza!

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