Las autoridades de Bielorrusia han detenido al aterrizar a Roman Protasevich, uno de los fundadores de Telegram Nexta, que coordinó las protestas contra el presidente. Bielorrusia desvió el avión a Minsk por una falsa amenaza de bomba y Ryanair ha confirmado que no han encontrado ninguna amenaza.
El presidente de Bielorrusia, Aleksander Lukashenko, vuelve a ser el protagonista de un escándalo al desviar un avión hacia Minsk para poder detener a un periodista crítico con su régimen. El trayecto iba desde Atenas a Vilna, pero las autoridades de Bielorrusia comunicaron una falsa amenaza de bomba para desviar el vuelo a Bielorrusia y allí detener a Roman Protasevich, uno de los fundadores de Telegram Nexta, la plataforma que tuvo gran importancia en la coordinación de las protestas contra le reelección de Lukashenko en la que denunciaban un presunto fraude electoral.
El medio crítico con el Gobierno bielorruso fue considerado extremista en octubre de 2020 y el periodista vivía en Lituania para no ser detenido. Fue acusado por las autoridades de Bielorrusia de organización de disturbios y fomentar el odio social y la KGB Bielorrusa le incluyó en una lista de personas implicadas en terrorismo y se encontraba en busca y captura.
Esta amenaza inventada para detener a un civil ha causado una gran repercusión internacional y la Unión Europea ha condenado esta actuación. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha asegurado que se debatirá este suceso y que esto "no quedará sin consecuencias". Además, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha condenado este suceso "absolutamente inaceptable".
La oposición de Bielorrusia también ha condenado esta actuación del presidente Aleksander Lukashenko por medio de la líder desde el exilio, Svetlana Tijanósvskaya, que ha asegurado que "el régimen obligó a un avión a aterrizar para detener a Roman Protasevich" y ahora el periodista "afronta la pena de muerte", ya que en Bielorrusia los delitos por los que se le acusan van desde los 15 años de prisión hasta la pena de muerte. "El régimen ha puesto bajo amenaza a los pasajeros de a bordo y a toda la aviación civil para reprimir a una persona. Demandamos la inmediata liberación de Román, una investigación y sanciones contra Bielorrusia" ha asegurado la líder de la oposición en el exilio.
Desde Minsk aseguran que fueron los pilotos de la aerolínea quienes solicitaron el aterrizaje de emergencia, mientras que las otras partes implicadas defienden que fueron las autoridades bielorrusas quienes obligaron al avión a que se desviase del trayecto para poder detener a Roman Protasevich. Desde Ryanair, han confirmado que "no se ha hallado nada inapropiado" y la aerolínea explica que la tripulación "fue notificada por el servicio de control de tráfico aéreo de Bielorrusia de una potencial amenaza de seguridad a bordo y fue instruido a desviar el avión hacia el aeropuerto más cercano, Minsk".
Michael O'Leary, consejero delegado de RyanAir, ha comentado que este suceso ha sido "piratería aérea patrocinada por un Estado". Además, Simon Coveney, ministro de Asuntos Exteriores de Irlanda, ha confirmado que "cinco o seis personas" no regresaron al avión, aunque solo una fue arrestada, por lo que el resto podrían ser agentes de los servicios secretos de Bielorrusia infiltrados.