“El sistema es tan cruel que pone en duda, silencia o niega la palabra de profesionales que certifican los abusos sexuales y el maltrato sistemático de mi hijo”

“El sistema es tan cruel que pone en duda, silencia o niega la palabra de profesionales que certifican los abusos sexuales y el maltrato sistemático de mi hijo”

María Sevilla, presidenta de Infancia Libre y condenada a dos años y cuatro meses de prisión por un delito de sustracción de menores, y para la que ahora se pide su indulto, va a llegar hasta donde haga falta. Y lo hace porque quiere proteger a su hijo por encima de todo. Sevilla se escondió con él durante dos años incumpliendo el régimen de visitas del padre ya que quería salvaguardarle “de los abusos sexuales de su padre”. 

Su lucha no la hace sola. Su madre, acaba de pedir a la Fiscalía de menores la custodia de su nieto a raíz de los últimos informes médicos. “Cada día en nuestra vida está presente la impotencia, el dolor y sobre todo la preocupación sin saber si finalmente mi nieto va a sobrevivir a esta tortura. ¿Cómo puede ser que un niño tenga que estar soportando este tipo de tortura que lleva pidiendo desde que tiene 4 añitos se le proteja?”, se pregunta la abuela.

 

Ella, quiere con locura a su nieto, “siento ese amor incondicional, le quiero con todo mi corazón”. Tanto que en su día llegó, por las complicaciones en el parto de su hija, ella hizo la piel con piel con el bebé. “Creo que el destino se encargó de formar un vínculo protector de abuela, aún mayor si cabe. Aunque no lo hubiera hecho lucharé con todo mi corazón para darle la vida que se merece. ¡Ser feliz!”, añade. 

Ahora ha pedido que la justicia “haga su trabajo” y sea ella quien pueda cuidarle. “Lo que más me indigna es que mi nieto no está en su casa protegido y feliz que era como estaba”. Para esta abuela coraje “vivimos en una sociedad que no protege a los y las menores de maltratadores y abusadores por ser una sociedad inconsciente. Es un sistema que no cuida de ellos”. Por eso cree que solo con información será posible el cambio. ”La sociedad necesita ser informada para cambiar este horror, más horrible que la muerte”.

 

Testigos de la barbarie

Además, María Sevilla cuenta con otra compañía no menos importante. La de la Federación de Asociaciones Consejo Nacional de Mujeres Resilientes de la Violencia de Género (que acaba de lanzar un manifiesto en el que se denuncia la violencia vicaria de medio centenar de casos que como el de María han acabado con el arrancamiento de sus hijos e hijas a causa de la justicia patriarcal). “Pedimos una reparación del daño inmediata para que las criaturas que han sido arrancadas sean devueltas a su único vínculo de seguridad, que son sus madres protectoras”, destacan.

Y es que, según datos oficiales del Consejo General del Poder Judicial, solo el 0,8% de las y los menores tienen la protección y sus padres la retirada la patria potestad. “La condena a María Sevilla es la punta del iceberg de un proceso de mucha violencia y también un castigo medieval a madres que han sido contestatarias y han tratado de proteger a sus hijos, y no cumplir con el statu quo, que dice que te tienes que callar, o no creértelo”, añade dicha plataforma. 

De la injusticia que está sufriendo este pequeño, también es testigo la actual pareja de Maria. Y es que según la macroencuesta publicada en septiembre del año 2020 por la delegación de Gobierno 840.000 niños y niñas no tienen medidas de protección. Para él, cada sábado alterno que van al punto de encuentro a visitar al pequeño, comprueban el maltrato institucional. “Cuando tienes a una persona que anota cada cosa que dices y que se hace en esa visita y luego ves como ocultan y omiten justamente las cosas que reflejan el maltrato, por ejemplo, cuándo viene con la ropa sucia, con la misma ropa un día y otro día cuando los zapatos los tiene rotos, hace un frío invernal y lleva las zapatillas de verano, y le están pequeñas (y no estamos hablando de alguien que no tenga recursos económicos que lleva un coche de 50000 €). Cuando te dice que se ha caído y que por eso tiene el bulto en la mano,  inmediatamente después te dice que no, que ha sido un golpe, inmediatamente después te dice que se le ha caído la silla del escritorio encima, y te enteras tres meses después que es cuando por fin te dan el informe del hospital que lo que tiene es la mano rota y que la va a seguir teniendo rota porque al menos que se le opere no se puede arreglar y  encima tenemos que darle gracias a Dios porque esta vez en este PEF de momento no han mentido, solo han omitido y ocultado”.

Una omisión que según dicha pareja “no es capaz de borrar el dolor que encuentran en la mirada del pequeño. Se puede ver cómo ha sido consumido y solo sobrevive, se le ve en el punto de encuentro cómo intenta acariciar lo que fue su vida, pero en esa cárcel es lo máximo que se te permite”. Tras hablar con quienes son el apoyo de María Sevilla, esta es su entrevista.

  • ¿Ante tu hijo y lo que él representa llegarás dónde haga falta?

Esta es la lucha que me ha tocado vivir y no voy a parar hasta conseguir que mi hijo salga de esa prisión en la que está y que además está preso sin haber hecho nada malo, solo por ser fuerte y valiente, por contar la verdad y decir basta, y hasta que este sistema despiadado compuesto por todos los agentes jurídicos y no jurídicos y también por las instituciones dejen de causar y provocar este maltrato y este dolor, se repare el daño devolviendo a mi hijo y a todas las criaturas que han sido arrancadas y para que las que no lo han sido aún que no lo sean nunca. 

No me merezco el hijo que tengo, es el niño más bueno más sensible más empático que he conocido en toda mi vida. Siempre me dice que no me preocupe que ya le queda poco. A mí me entristece muchísimo porque me siento impotente y absolutamente incompetente, que ya sé que no es culpa mía qué es el sistema, pero es una sensación de impotencia brutal. Pero voy a seguir para sacarle de ahí.

  • ¿Eres la cabeza de turco para que otras madres callen en lugar de denunciar?

Soy la cabeza de turco para muchas cosas, mi detención fue el comienzo de una campaña muy bien elaborada y un aviso a navegantes. Fue un aviso a las madres para que no denuncien para qué sepan que todo el sistema nos va a culpar y nos va a criminalizar por proteger qué es lo único que estamos haciendo proteger a nuestras criaturas de un daño real que además es visible y que se quiere tapar. 

A los médicos que decidan proteger y denunciar que sepan que los van a meter en una lista como terroristas para que ningún médico ni ninguna madre se atrevan a denunciar. Y que asumamos que no hay salida y cuanto antes lo aceptemos mejor, porque si no el resultado es convertirnos precisamente en delincuentes y terroristas de cara a la sociedad, si es que hasta tenemos condenas de prisión. ¡Pero no voy a parar de pelear nunca!

  • ¿De toda la rueda culpable y cómplice cuál te produce mayor dolor?

La que más dolor sin duda me produce es la situación actual con el colegio que ha escogido exclusivamente el padre de mi hijo. Después de seis meses de estar mi hijo escolarizado, alerta y acuden al centro de salud para reportarle al pediatra que mi hijo no está bien y que ha llegado a verbalizar que su padre es un asesino.

El pediatra lo deja reflejado en su informe, pero no hace nada, el colegio informa al pediatra, pero no hace nada. Durante estos meses mi hijo es hospitalizado por dolores de tripa, estreñimiento crónico sin causa aparente, y digo sin causa aparente porque los médicos ya habían denunciado que esto que le pasa a mi hijo es un indicador de abuso sexual y maltrato. Que en salud mental al que le ha llevado su padre le diagnostican trastorno disociativo, que es un indicador altísimamente claro de abuso sexual y maltrato.

También dicen que persisten las dificultades en el ámbito vincular que en el momento de ese informe mi hijo llevaba un año sin verme y sin saber nada de mí con lo cual su ámbito vincular era su padre y su familia paterna y tampoco hacen nada. Al año de no tener ningún contacto conmigo y por orden judicial a mi hijo se le hace una evaluación psicopedagógica desde el Ministerio de Educación en el que señalan como lo más significativo riesgo de autolesiones, que mi hijo siente que su vida no tiene sentido que sufre mucho que siempre tiene miedo que se siente en alerta, que le han pasado cosas horribles que tiene riesgo de sufrir acoso escolar, porque no nos olvidemos que para mi hijo yo soy la persona que le ha protegido y a la sociedad se le ha vendido una imagen de mi completamente distinta, que es que yo soy una mala madre y eso mi hijo no lo tolera ni lo acepta y claro que tiene riesgo de acoso escolar, naturalmente, porque todos los niños le han dicho que su madre es una mala madre. 

  • ¿Y nadie hace nada?

Absolutamente nadie. Durante un año no se me informa ni se me pide permiso, aunque tengo la patria potestad de mi hijo, ni del colegio al que asiste ni de quién es su pediatra ni de la operación de apendicitis que tuvo en abril del 2020 ni de nada referente a su estado de salud. Cuando por fin consigo averiguarlo y pido ser informada y que se me faciliten los informes médicos, acudo al juzgado de guardia a pedir ayuda y protección para mi hijo y me es absolutamente denegada.

  • Y ahora tiene una fractura en la mano…

Así es. Es una fractura consolidada porque no le han llevado al hospital cuando se la hizo. Además, hay una desnutrición en nivel uno que es cierto que no está para morirse de hambre pero que no está bien. La sensación de desprotección, de impunidad y de miedo porque tenemos miedo y tememos que esto cada vez vaya a peor.

Mi madre pide hace semanas ayuda a la Fiscalía de Menores y también a la Comisión de Tutela, pero aquí nadie hace nada. ¿Qué más tiene que pasar? ¿Cuánto tiempo más tiene que seguir mi hijo siendo torturado? El sistema es tan cruel que pone en duda, silencia o niega la palabra de profesionales que están certificando los abusos sexuales y el maltrato sistemático.

Soy su madre, le conozco bien. No necesito que me hable, solo que me mire a los ojos y  con esos ojos verdes tan preciosos con los que me mira sé que necesita salir y volver a casa, ahora con su abuela que le ha querido y le quiere, que le ha cuidado y le ha adorado desde que nació.

  • ¿Tienes esperanza?

Por supuesto que sí. Es una cuestión de tener espacios en los que se pueda denunciar públicamente, pedir ayuda, contar lo que está pasando y poder hacer visible una realidad tan absolutamente despiadada que nadie sería capaz de aceptar. ¡En nuestro país cuando a un niño le ha ocurrido una desgracia todas las personas se han movilizado para ayudar a sacar a esa criatura de esa situación y en este momento mi hijo necesita ser liberado!

 

Nuria Coronado Sopeña es periodista, conferenciante y formadora en comunicación no sexista. Además es autora de Mujeres de Frente y Hombres por la Igualdad (Editorial LoQueNoExiste); Comunicar en Igualdad (ICI), documentalista de Amelia, historia de una lucha (Serendipia) y Premio Atenea 2021 @NuriaCSopena

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