Raquel Rosario: “Al lobby trans le conviene que las personas se sientan ignorantes y con miedo de ofender para sentirse superior”

Raquel Rosario: “Al lobby trans le conviene que las personas se sientan ignorantes y con miedo de ofender para sentirse superior”

Nadie mejor que Raquel Rosario Sánchez, toda una Wonder Woman del abolicionismo de género internacional, para denunciar lo que supondría que la Ley Trans saliese adelante en España. Y es que esta escritora dominicana, cuyo sueño fue trasladarse a Reino Unido para cursar en la Universidad de Bristol su doctorado, ha vivido dos años de auténtica pesadilla por defender que “las identidades de género son irrealidad, confabulación y puro borrado de los derechos de las mujeres”. El trasactivismo la ha tomado, junto a JK Rowling, cual diana a la que hacer bulling, perseguir y difamar por tierra, mar y aire. Ella lejos de callar, alza la voz ante las imposiciones antidemocráticas de un movimiento que lejos de defender como se le llena la boca los derechos del colectivo transexual, se los arrebata. Ahora es la portavoz de Filia, la asociación feminista que denuncia que “otorgar categoría jurídica a la identidad de género es categorizar a las mujeres y colocarlas en el lugar de la vulnerabilidad”.

El patriarcado está dándolo todo para seguir justificando la subyugación de las mujeres. Y lo está haciendo a toda máquina a través del lobby trans. Un poder internacional cuyo punto “no es ganar las mentes y los corazones de la población, sino imponer sus criterios por medio de capital político y económico de manera autocrática y que quiere acabar con los derechos de las mujeres”, explica.

Para la escritora dominicana este lobby “es una élite que promueve el nuevo evangelio de la identidad de género para crear con la población general una brecha. Ingeniosamente, esa clase dominante alega discriminación en base a identidades a la carta: “soy demigénero”, “soy omnisexual” o “mi género es nocturno y eso representa una inmensa opresión”. La gente no entiende esos términos y cuando cuestiona le tildan de ignorante o de transfóbica. Ahora hay que educar a esa población para que aprenda a pensar correctamente respecto a términos recién inventados, que no significan absolutamente nada”, reclama desde Inglaterra.

Para esta militante feminista “la misma clase social que se inventó el problema, se coloca a sí misma en posición no solo de víctima (para exigir deferencia), sino también de educadora (para consagrarse de autoridad)”. Una clase social que esta abolicionista recuerda que mama sus ideas “de las universidades élites del norte global: Estados Unidos, Francia, Inglaterra, España, etc. y colonizan las élites académicas en el sur global, quienes las diseminan junto con las organizaciones no gubernamentales. Recitar esos credos posmodernistas se convierte en una señal de estatus dentro de la élite y la clase media que aspira a clase dominante. Pero dentro de estas dinámicas, nadie se detiene a preguntarle a la mujer que vive en un campo lejano de un hospital, que está partiéndose en dos para dar a luz, si ella concuerda con que ser mujer es un constructo social, porque eso no les importa”.

  • ¿Cuál es la vacuna frente a todo esto?

La vacuna es explicarle en palabras llanas a la población: “mira, con las políticas públicas que te afectan a ti, están pasando determinadas cosas”. Respetar a la población es explicarle sus políticas públicas en lenguaje llano, pero al lobby trans le conviene que las personas se sientan ignorantes y con miedo de ofender para sentirse superiores.

La mayoría de las personas en la sociedad no apoya las políticas de identidad de género. Existe un interés deliberado en ocultar las ramificaciones del tema, así que muchas personas todavía no se han enterado en relación a qué está pasando. Inmediatamente se enteran de lo que significa para los deportes femeninos, para la recolección de datos estadísticos, los espacios para mujeres y el lenguaje, las rechazan.

  • ¿Cómo se tiene el “sexo asignado”?

El sexo no se asigna, se observa. Es tan evidente, que se detecta dentro del útero de la madre. Nuestro sexo habita cada célula de nuestro cuerpo, desde el momento de la concepción hasta nuestra muerte. Este tema no es teórico ni ideológico, sino que es un tema de salud pública. Los ataques cardíacos, nuestra propensión a la inmunidad ante diversas enfermedades, cómo responden las personas ante las vacunas y hasta a cómo nos afectan los microbios, entre una inmensidad de puntos, son determinados por nuestro sexo. Asumir un ser humano universal, por medio de la invisibilizacion del sexo, le hace un daño terrible a la salud de las mujeres y niñas.

Necesitamos más investigaciones científicas respecto al sexo como una variable biológica en los ensayos clínicos, en el diseño de investigaciones y en el tratamiento de enfermedades para salvar la vida de más mujeres. Ahora que la ciencia finalmente abre los ojos en este tema, lo último que necesitamos es un regreso al oscurantismo y a los postulados anticientíficos que representan las políticas de identidad de género, así que la insistencia lobista respecto a ese tema en esta coyuntura histórica llama la atención.

  • ¿Por qué sólo se habla de los casos de mujeres trans y no de hombres trans?

Las políticas de “identidad de género” representan el retorno de los estereotipos sexistas que el feminismo lleva 300 años batallando, pero disfrazados de progresismo. Los hombres trans tienden a sólo acaparar titulares cuando realizan acciones que se esperan de las mujeres: como dar a luz o amamantar. Probablemente no veremos una sublevación de hombres atletas quejándose de la inclusión de los hombres trans en sus deportes, porque eso no representa ninguna amenaza para su derecho al juego limpio ni a sus medallas. Ahora bien, las mujeres trans obtienen titulares cuando realizan acciones que resaltan la artificialidad de la feminidad (ganando concursos de belleza) o cuando obtienen cosas históricamente designadas para las mujeres (cuotas reservadas para mujeres).

La realidad de la mayoría de las mujeres es muy mal valorada por la sociedad: limpiar, cocinar, cuidar envejecientes, criar tu sola tus hijos e hijas… Eso es un día a día que asume a la mujer como un recurso humano inagotable, que mantiene la sociedad en marcha. Sin esa labor continua la humanidad colapsaría. Pero en vez de transformar las estructuras que perpetuán esa subordinación, las personas están siendo adoctrinadas para creer que cambiar o anunciar sus pronombres, será lo que desmantelará estos sistemas de opresión y privilegios. Es un sueño neoliberal: en vez de desmantelar estructuras opresoras, se nos conmina a que cambiemos el lenguaje y pretendamos que esta es la gran revolución.

  • ¿Hay lazos entre el transactivismo, los vientres de alquiler y la prostitución?

Existe un interés en desligar al ser humano de su biología. Pero sabemos bien que, como vivimos en un patriarcado, esa separación tiene ramificaciones mucho más marcadas contra las mujeres y las niñas. Invisibilizar el sexo al universalizar el género, convierte a la mujer en un recurso natural más explotable para el mercado. Ahora no estamos hablando sólo de que las mujeres (particularmente las más pobres), deben trabajar en el mercado laboral y dentro del hogar, sino también como objeto gestador de bebés para personas ricas y como prostitutas de hombres ricos.

Ella, como ser humano, queda desdibujada de las leyes que deberían protegerla, y convertida en un ente etéreo, sin límites alrededor de su cuerpo. ¿Cuándo fue la última vez que leíste un artículo o un proyecto de ley referirse a los hombres como “personas con testículos”, “portadores de próstata” o “aquellos con pene”? Ese lenguaje de “ser gestante” y “persona menstruante” representa una burla que deshumaniza a las mujeres.

  • ¿Cuál es tu mayor miedo ante quienes niegan realidades de mala praxis ya constatados en Suecia o UK con que el problema no es ser trans, sino tener problemas mentales como dismorfias, trastornos alimenticios, depresión, etc.?

En el Reino Unido se registró un incremento de un 4000%, en un rango de 10 años, de niñas y adolescentes llenando “clínicas de género” luego de ser convencidas de que la solución de sus problemas seria cambiar su sexo, lo cual es humanamente imposible. Estos tratamientos son enteramente experimentales.

Esas adolescentes con disforia de género se enfrentan a la eventualidad de una histerectomía para prevenir el riesgo de desarrollar cáncer del útero (su anatomía no está preparada para aguantar tanta testosterona), un prolapso vaginal, un incremento exponencial del riesgo de desarrollar problemas del tracto urinario, enfermedades cardiovasculares (como los coágulos de sangre y apoplejía), una disminución drástica de la mineralización de sus huesos y osteoporosis temprana.

Estos tratamientos para “bloquear la pubertad” causan un daño irreversible al funcionamiento y desempeño sexual de esos niños y niñas, porque sus órganos sexuales nunca llegan a desarrollarse. Estamos hablando de una generación de menores de edad que nunca disfrutarán de un orgasmo, con órganos subdesarrollados o atrofiados, y el prospecto de la infertilidad, incluso antes de que tengan edad para votar, manejar o comprar alcohol. En su mayoría son niñas y adolescentes las que quieren escapar sus cuerpos de hembras, y hay que preguntar: ¿por qué?

  • ¿Estas políticas públicas se construyen para que estas personas no tengan amparo legal ni puedan demandar cuando empiecen las complicaciones médicas, bajo el alegato de que ellas consintieron a estos tratamientos experimentales?

Es macabro convencer a menores de edad depresivos, autistas o con traumas, en relación a que la única solución para sus comorbilidades son tratamientos médicos que les atrofiarán su salud de por vida. Y que, cuando el daño esté hecho, se den cuenta de que no pueden demandar a ese personal médico que se lucró un accionar que no estaban en condiciones de entender. En el Reino Unido todo esto cambia con el veredicto a favor de Keira Bell el pasado mes de diciembre en el Tribunal Superior, que se encuentra en etapa de apelación. Pero alrededor del mundo, incluso en países de habla hispana como México, España y la República Dominicana, el tema sigue en la palestra política.

  • ¿Qué crees que pasará con Lidia Falcón en España?

La abogada Lidia Falcón tiene 60 años defendiendo mujeres víctimas de violencia machista dentro de los Tribunales. Deberían darle un reconocimiento por su valentía y dedicación. Si el lobby trans cree que arrastrándola por toda España mediante una persecución política conseguirán doblegarla de sus principios y planteamientos, es que no la conocen. Existe un aspecto cruel en ufanarse de querer penalizar a una mujer de 85 años, sobreviviente del fascismo y la tortura, en medio de una pandemia mundial, por el simple hecho de que ella expresó opiniones políticas que al lobby trans no le gustaron. Eso no es paz y amor: eso es odio y venganza.

Si al lobby trans le interesara su grupo de interés, se enfocaría en promover políticas públicas para erradicar la violencia machista cometida contra las personas trans y diseñar mejores tratamientos para los problemas de salud que presentan. Lamentablemente, su enfoque se ha basado en desbaratar todos los derechos que han conseguido las mujeres en la sociedad, y atormentar a las mujeres que les planten argumentaciones contrarias.

Tú no puedes obligar a una población a creer genuinamente que “las mujeres trans son mujeres”, pero puedes legislar para que las políticas públicas invisibilicen el sexo, incluyan varones dentro de las definiciones legales de mujer y para penalizar disidentes. Eso no arregla ningún problema estructural: al contrario, crea muchísimos otros más.

  • Si hay un lugar donde el lobby campa a sus anchas es en los medios de comunicación. ¿Es más peligroso el periodismo de quien no sabe y se sube al carro de llamar terf a quien habla de los derechos de las mujeres o quien usa el medio para reafirmar y señalar feministas?

El periodismo debe hacer su trabajo y cuestionar los intereses detrás de este tema. Una vez el público se concientiza sobre los efectos de la “identidad de género” en los deportes, en la investigación científica, en los recintos penitenciarios, en el desarrollo de la niñez, etc. las rechazan y eso se convierte en una avalancha indetenible.

La invisibilización de sexo dentro de las políticas públicas alrededor del mundo empezó antes de yo nacer. Hoy en día, casi todos los países donde se quieren imponer políticas de identidad de género cuentan con feministas cuestionando y plantándose en contra. En algunos países son pocas, pero son.

El feminismo lleva décadas hablando sobre género sin saber la trampa que en la que estábamos cayendo, pero ya han despertado demasiadas mujeres. Por más políticas públicas que puedan imponer, la concientización que genera este tema no se detiene ni se desaparece. Solo existe la posibilidad de crecer y ganar terreno. Hemos sabido desde un principio que el tiempo funciona a nuestro favor porque estas políticas públicas solo funcionan dentro del secretismo.

  • ¿Es extrapolable el cambio del Partido Conservador británico que quería aprobar su particular "Ley trans" a España?

No sé si sea extrapolable, porque las mujeres en Inglaterra tienen particularidades que quizás no sean equivalentes en otros países. Para empezar, las mujeres en Inglaterra tienen una Ley de Igualdad que consagra el sexo como una característica protegida. Desde hace décadas, este país reconoce la discriminación por sexo. Es decir, la discriminación contra las mujeres, por el hecho de ser mujeres, tiene su propia tipificación.

Por ejemplo, mi batalla legal contra la Universidad de Brístol es un caso de negligencia y discriminación por sexo, porque cuando los estudiantes transactivistas me cayeron encima, empezando en enero 2018, la universidad puso sus derechos por encima de los míos. En mi caso, nos amparamos en esa tipificación para detallar cómo el hecho de yo ser una mujer impactó el proceso interno dentro de la universidad.

El Reino Unido tiene una tradición de que la ciudadanía interesada establece relaciones cercanas con sus legisladores. Durante estos últimos dos o tres años, las mujeres les escribían constantemente a sus representantes y muchas solicitaban agendar citas. Por ley, están llamados a responder a sus constituyentes. Es decir, que una legisladora no podía pretender que no sabía que esto era un problema, porque alrededor del país, las mujeres y muchos hombres demandaron que se escucharan sus querellas.

  • ¿Y qué pasó?

Que, al proponerlo, los conservadores pensaron que este era un tema que saldría barato porque lo es: las políticas de identidad de género no demandan cambios estructurales, ni tampoco hay que invertir dinero. En vez de construir más baños neutros para todo el mundo, simplemente ofrecen los de las mujeres a todo el mundo. En vez de crear casas de acogida o recintos penitenciarios para mujeres trans, solo hay que abrir los espacios de las mujeres e ignorar sus objeciones. La respuesta ante cualquier complicación es: “a las mujeres que se quejen, que se callen”. O, mejor dicho, “a las mujeres pobres que no tienen otra opción más que aceptar lo que les den, que se callen”. Era solo cuestión de recitar eslóganes sobre la inclusión y tachar a las mujeres que se quejen por la erosión de sus derechos de intolerantes.

  • ¿Algo que no funcionó?

Quizás el problema en Inglaterra fue que la población se enteró a tiempo y se sublevó. Ya no eran solamente las pobres (ignoradas tan fácilmente) que se quejaban. También muchas mujeres y hombres que veían un tema de injusticia y de democracia. Enfermeras, investigadoras científicas, académicas, periodistas, abogadas… a la hora de la verdad, todas esas mujeres dieron la cara para defender los derechos basados en el sexo que habían heredado de sus madres.

Por eso es que el lobby trans jamás perdonará a mujeres como JK Rowling: porque una mujer tan acomodada como ella, no tenía necesidad alguna de meterse en un tema espinoso, ofreciéndose a sí misma como carnada para aguantar vejaciones y abuso, e instrumentalizar sus privilegios como un escudo para defender a las adolescentes deprimidas en esas clínicas de género y a las mujeres acosadas dentro de sus partidos políticos. Era más fácil y hasta lucrativo para mujeres privilegiadas como ella recitar eslóganes, pero decidieron defender mujeres que tienen menos recursos que ellas. Es una heroína, aunque sus detractores la quieran pintar como una escoria social.

  • ¿Qué le dirías a los políticos españoles?

A Pedro Sánchez, al igual que a todas las personas que manejan políticas públicas alrededor del mundo, yo les preguntaría: ¿qué pretenden conseguir? ¿Cuál es la estrategia? Una vez se abren los deportes femeninos a los varones, esos varones empiezan a arrebatarle medallas a las atletas y a establecer récords que esas adolescentes y mujeres jamás podrán alcanzar, por condiciones fisiológicas. Es decir, que contra ellas se está cometiendo una injusticia. ¿Esa es su gran victoria? ¿Legislar las trampas contra esas atletas en nombre de la inclusividad?

¿Qué suponen Pedro Sánchez e Irene Montero que esas atletas, junto con sus familias y el público en general observando estas competencias se pasarán la vida entera llorando y lamentando esta defenestración del derecho de las mujeres al juego limpio? Obvio que no. Se van a rebelar. El rechazo social solo se puede incrementar. Ahora bien, el poder embriaga. Algunas personas que manejan políticas públicas se ufanan de poder imponer a la fuerza políticas que afectarán a otras: a las mujeres en los recintos penitenciarios, a las de casas de acogida, a las deportistas cuyas carreras dependen de quedarse calladas… pero nunca a ellas. Existe un elemento clasista detrás de todo esto. Tú puedes legislar a favor de las políticas de identidad de género en todos los países del mundo, pero eventualmente la pregunta llegará: ¿qué hiciste tú como legislador o como organización feminista cuando los pasillos de las clínicas de género se estaban llenando de adolescentes violadas y autistas? ¿Ayudaste a combatir el problema o lo exacerbaste?


Nuria Coronado Sopeña es periodista, conferenciante, organizadora de eventos y formadora en comunicación con perspectiva de género. Autora de Mujeres de Frente y Hombres por la Igualdad (Editorial LoQueNoExiste); Comunicar en Igualdad (ICI). @NuriaCSopena
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