La justicia ordenó hace unos meses que la familia Franco debía devolver al Estado el Pazo de Meirás pero los nietos del dictador pretendían llevarse todo lo que se guarda en su interior, incluídas dos estatuas del Portico de la Gloria de la Catedral de Santiago. Para ello, ya habían fletado 50 camiones para trasladar las numerosas obras culturales que la familia "coleccionó" durante la dictadura franquista. El histórico Pazo debe ser entregado antes del próximo 10 de diciembre.
La familia del dictador Francisco Franco perdió en los tribunales uno de los imnuebles más codiciados que habían heredado de forma fraudulenta, el Pazo de Meirás. Y deben entregar la propiedad antes del 10 de diciembre. Pero se están comportando como si fueran unos ocupas a los que se desaloja y pretendían llevarseuna inmensa cantidad de obras de gran valor histórico que se conservan en el inmueble. Y, el Estado ha debido iniciar de forma rápida una nueva disputa con la familia.
La sentencia decretada el pasado 2 de septiembre obligaba a los herederos de Francisco Franco la devolución del pazo señorial o Torres de Meirás, hasta el 10 de diciembre, situado en La Coruña. Sin embargo, los nietos del dictador defienden que la resolución judicial solo hace referencia al edificio de interés cultural, pero no a las obras de arte que puedan encontrarse dentro.
Desde 1938, la mujer del dictador, Carmen Polo, pudo coleccionar múltiples piezas que podrían formar parte del patrimonio cultural español, entre las que destacan las dos estatuas del Pórtico de la Gloria. La Xunta gallega obligó a esta familia su exposición durante todos los viernes, ya que son bienes de interés cultural.
El Gobierno se encuentra en alerta y establece la supervisión por parte de la Guardia Civil en la entrada del edificio construido por la escritora Emilia Pardo Bazán, para evitar que los bienes culturales que tendrían que exponerse ante la ciudadanía, caigan en la clandestinidad dominados por los Franco. El conselleiro gallero de Cultura, Educación y Universidad, Román Rodríguez, solicitó a Madrid el pasado sábado el trámite y cometido correspondiente con las pertenencias gallegas que los Franco tienen que devolver.
Ahora, además, un juzgado de A Coruña ha prohibido a la familia sacar absolutamente nada hasta que no se haya realizado un detallado inventario de todo lo que hay en el Pazo. Por tanto, hasta que el juez no lo autorice, si es que lo hace, no podrán llevarse cristalerías, tapices, muebles, o los cuadros de Álvarez de Sotomayor y Zuloaga que allí se conservan.