Escribir una primera novela no es tarea fácil. Sin embargo, viendo las ganas y las inquietudes de Inés Plana se aprende que aunque el proceso es largo, es reconfortante. "Morir no es lo que más duele" promete ser un libro de esos que te enganchan y te tienen desde la mañana a la noche sin poder despegarte de ellos. Desde luego es lo que se desprende de la charla con la autora, donde entre otras cosas nos desgrana por qué se decidió con el thriller para debutar o si el teniente Tresser tendrá más casos que resolver.
“Morir no es lo que más duele” es su primera novela ¿Qué ha supuesto para usted esta obra?
La verdad es que me tomé mi tiempo e invertí cinco años en escribir la historia. Era mi primera novela y la escritura es un proceso complejo, aunque apasionante. Yo lo viví como una de las mejores experiencias de mi vida, si no la mejor. Había escrito otras cosas, ensayando, midiendo mis posibilidades. Finalmente se quedaron en el cajón, pero sin duda me sirvieron de aprendizaje para decidirme a escribir “Morir no es lo que más duele”, para sentir que estaba preparada para abordar mi primera aventura literaria. Cuando la editorial Espasa leyó el manuscrito y la que hoy es mi editora, Belén Bermejo, me llamó para comunicarme que la iban a publicar, se hizo realidad el gran sueño que yo perseguí, sin rendirme, durante toda mi vida. Esta novela ha sido para mí un regalo de vida. La respuesta por parte de los lectores y las lectoras ha sido tan extraordinaria, con cuatro ediciones ya de la novela, siendo yo una debutante, que me siento feliz y agradecida.
¿De dónde surge la idea para la trama?
Siempre me interesó explorar la maldad, esa inclinación de algunas personas a relacionarse con la realidad a través del mal e infligir dolor a los demás de un modo cruel e intencionado. Exploré esa maldad y poco a poco fue surgiendo la historia, a la que añadí también elementos como el destino y esa desmemoria que da la espalda a la verdad, oscureciendo o rompiendo las vidas de los protagonistas hasta situarlos al borde del abismo.
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¿Por qué elige un thriller alguien que dirige una revista como “Vivir bien”, que es todo optimismo?
Yo soy una persona optimista y positiva, pero creo que los humanos no nos construimos con una sola versión de nosotros mismos, sino que somos el resultado de varias que recorren todos los matices que hay desde el blanco hasta el negro. En “Morir no es lo que más duele” he querido fijarme precisamente en esa escala de matices, en lo que nos define como esos seres contradictorios que somos, capaces, por ejemplo, de mostrarnos solidarios ante determinadas situaciones y, a la vez, intolerantes con otras. Todos tenemos nuestros lados más o menos oscuros y en mi novela he querido explorarlos y subrayarlos.
La obra está recreada en la España de la burbuja, ¿cree que hemos superado y aprendido de esa etapa o piensa que vivimos a rebufo de aquello pese a la crisis pasada?
No creo que hayamos aprendido todavía de la dura lección de vida que nos ha infligido la crisis económica, a pesar del dolor, la decepción y el sufrimiento que nos ha causado. De hecho, ahora mismo hay otra burbuja inmobiliaria, la del mercado de alquiler de vivienda, con precios que exceden el valor real, totalmente sobreactuados. De todos modos, ahora hay una opinión pública que expresa su voz, sobre todo a través de las redes sociales, y que tiene un gran poder de influencia sobre los gobernantes. Ya no somos aquella “mayoría silenciosa”. Ahora queremos y debemos influir para cambiar las cosas. Eso siempre es ilusionante.
¿Qué papel juega el feminismo en su narrativa y en su día a día?
Soy feminista, forma parte de mi piel, de mi ADN. Hay quienes han leído “Morir no es lo que más duele” en clave feminista, de lo cual yo me alegro, porque no fue intencionado. Supongo que, al formar parte de mis convicciones más profundas, afloró en la historia de un modo natural y espontáneo. El feminismo vive ahora un momento histórico, con un nivel de reivindicación y concienciación absolutamente transversal y que a mí me infunde muchos ánimos y mucha esperanza.
En su obra habla sobre la homosexualidad reprimida, ¿qué opina sobre quienes quieren volver a debates superados como el matrimonio homosexual o la adopción por parte de parejas del mismo sexo?
Son debates superados, como usted apunta, y afortunadamente ya es imposible el retroceso, por mucho que se empeñen algunos sectores en resucitarlos. La sociedad española no es ésa que ellos dibujan. Es tolerante, es diversa, es plural y es muy consciente del esfuerzo que ha costado conquistar los espacios de derechos y libertades como para ahora tener que renunciar a ellos.
¿Estamos ante el primer episodio de una saga? ¿Habrá más casos para el teniente Tresser?
Aunque “Morir no es lo que más duele” acaba en sí misma, yo ya estoy escribiendo una segunda novela también protagonizada por el teniente de la Guardia Civil Julián Tresser, un personaje complejo, con un pasado realmente trágico. Quiero descubrir cómo ha evolucionado, cómo ha asumido todo lo que le ocurrió en la primera novela, enfrentándolo también a nuevos casos de investigación criminal y observando cómo interactúa con otros personajes de mi primera novela y con los que aparecerán en su vida en la segunda. A mí me gustaría que ambas, junto a una tercera novela, se convirtieran en una saga y en ello estoy, trabajando y escribiendo, disfrutando muchísimo con todas las posibilidades que me ofrece el teniente Tresser y su mundo.